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¿Puede el repunte de los rendimientos pinchar la burbuja de la inteligencia artificial? 1

¿Puede el repunte de los rendimientos pinchar la burbuja de la inteligencia artificial?

Cuando suben los tipos, no todos los apuestos por IA sufren igual

El encarecimiento del dinero ha puesto sobre la mesa una pregunta incómoda para los inversores tecnológicos: ¿puede un coste del capital persistentemente alto frenar el ciclo de la inteligencia artificial? No es una cuestión menor. Los rendimientos de los bonos estadounidenses a 30 años tocaron máximos de 19 años, superando el 5,33%, en un movimiento que también se replica en Japón y en Europa. Detrás está la preocupación por una inflación que no termina de ceder y un endeudamiento público cada vez más voluminoso.

Para las acciones de crecimiento, la mecánica es directa. Buena parte de su valor actual depende de beneficios futuros que, cuando los descuentas a una tasa de interés más alta, pierden peso en términos presentes. Pero en el caso de la IA hay un segundo problema más grave aún: las empresas han comenzado a financiar su despliegue masivo de infraestructuras con deuda en los mercados. Eso significa que un aumento de los rendimientos no solo comprime las valoraciones teóricas, sino que también sube directamente el coste de construir nuevos centros de datos y reduce el flujo de caja disponible para hacerlo.

Aquí es donde emergen las diferencias. No todas las compañías del sector están en la misma posición. Microsoft o Amazon tienen negocios diversificados, generan mucho flujo de caja y cuentan con un historial de inversiones que han funcionado. Para ellas, unos tipos más elevados son un incordio, pero asumible. Para otras, como CoreWeave u Oracle, donde la financiación externa tiene un peso mayor, cualquier nuevo aumento del coste de la deuda puede frenar los planes de expansión de forma significativa.

Las bolsas ya están mostrando sensibilidad a esto. El Nasdaq cayó un 1,3% en una sesión reciente, pero el impacto fue mucho más severo en los índices especializados: el ETF de semiconductores VanEck retrocedió un 4,1%, mientras que el Roundhill Generative AI & Technology ETF perdió un 5,7%.

¿Burbuja o realidad?

Los analistas que estudian los ciclos especulativos históricos encuentran un patrón: los máximos en tipos de interés suelen coincidir con momentos próximos al final de las burbujas. Pero eso no significa que vaya a ocurrir automáticamente ahora. Los niveles actuales siguen siendo inferiores a los de determinados períodos históricos, y un aumento de 25 puntos básicos probablemente no sería suficiente por sí solo para detener la inversión en IA.

El verdadero riesgo no está en los tipos per se, sino en la combinación de dos factores: que los rendimientos de los bonos permanezcan elevados durante años y que, simultáneamente, las grandes tecnológicas comiencen a mostrar que los cientos de miles de millones invertidos en infraestructura no generan los retornos esperados. Mientras sigan transformando esas inversiones en crecimiento real de ingresos, márgenes y efectivo, las valoraciones encontrarán justificación incluso con tipos altos.

El quid de la cuestión es este: si los beneficios no terminan llegando, entonces sí, unos tipos elevados amplificarán el problema. Porque no solo comprimen las valoraciones, sino que también encarecen la financiación y obligan a revisar planes de inversión. Por eso la verdadera prueba del ciclo será verificar que el crecimiento extraordinario de la inversión acaba generando un crecimiento extraordinario de los beneficios.

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La inteligencia artificial descubre el mundo físico - El Español 2

La inteligencia artificial descubre el mundo físico – El Español

Cuando la inteligencia artificial necesita manos para aprender

La próxima salida a bolsa de Unitree en Shanghai marca un hito relevante: ingresos de 1.700 millones de yuanes en 2025 y una valoración cercana a los 9.000 millones de dólares. Pero lo realmente significativo no es solo el dinero, sino lo que representa: los robots humanoides están desplazando a otras formas de robótica, y eso apunta a un cambio fundamental en cómo entendemos la inteligencia artificial aplicada al mundo físico.

Aquí está el quid de la cuestión. Los modelos de lenguaje actuales tienen una limitación estructural que parece obvia una vez te la señalan: toda su información proviene de datos generados por otros. Textos, imágenes, vídeos, audios. Es decir, experimentan el mundo de manera indirecta, como quien observara solo sombras proyectadas en una pared. Un algoritmo nunca ha sentido el peso de un objeto, la resistencia de una puerta al abrirla, o qué ocurre cuando algo se cae. Esa brecha entre observar y actuar es donde entra la robótica.

La verdadera revolución no consiste en crear máquinas que imiten tareas humanas, sino en convertir a los robots en instrumentos de aprendizaje activo. Imagina un bucle completo: percepción mediante múltiples sensores (visuales, táctiles, de temperatura), elaboración de hipótesis, acción, verificación de resultados, nueva percepción. Ese ciclo es donde reside el aprendizaje genuino, no la lectura pasiva de datos históricos.

Aquí es donde la sensorización juega un papel crítico. No basta con ver formas y movimientos. Necesitas tocar para entender consistencia, presión, fricción, dureza, resistencia. Datos que la visión por sí sola no proporciona. Pasar de una IA que observa a otra capaz de entender las consecuencias físicas reales de sus acciones es un salto cualitativo.

¿Por qué humanoides, precisamente? Dos razones principales:

  • El mundo está diseñado para cuerpos humanos. Infraestructuras, puertas, herramientas, espacios. Un robot con forma humana obtiene compatibilidad automática con siglos de desarrollo pensado para nosotros.
  • Más importante: la experiencia que genere será comparable con la nuestra. Un robot humanoides en una fábrica produce datos sensoriales no solo más completos que los humanos, sino significativos porque derivan de contextos que comprendemos.

El verdadero valor podría no residir en la tarea que sustituye, sino en la percepción que acumula. Millones de máquinas con forma humanoides actuando en el mundo generarían una infraestructura colosal de adquisición de experiencia. Una inteligencia que aprende activamente cómo funciona el mundo, no pasivamente qué dijeron otros sobre él.

Esa diferencia entre entrenar con datos del pasado e interactuar con la incertidumbre del presente justifica no solo las valoraciones de estas empresas, sino por qué la robótica se ha convertido en prioridad para los desarrolladores de IA. Es el paso de lo teórico a lo empírico, de lo que se puede leer a lo que se puede experimentar.

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Inteligencia artificial: ¿miedo o esperanza? - Crónica Global 3

Inteligencia artificial: ¿miedo o esperanza? – Crónica Global

La inteligencia artificial entre el catastrofismo y la realidad

Cada nueva tecnología genera dos reacciones instantáneas: los que ven en ella la solución a todos nuestros problemas y los que anuncian el colapso civilizatorio. La inteligencia artificial no es diferente. Recientemente, un experto universitario en esta disciplina confesaba públicamente que la velocidad de su desarrollo le causaba vértigo, sugiriendo que sin un control adecuado podríamos enfrentarnos a consecuencias catastróficas.

El problema no está en que las tecnologías carezcan de riesgos reales. El problema es la tendencia a imaginar futuros apocalípticos donde máquinas cada vez más potentes avanzan sobre una humanidad completamente paralizada, incapaz de reaccionar. La historia sugiere una perspectiva diferente.

En 1881, The New York Times se preguntaba si el telégrafo podría alterar las corrientes oceánicas, desplazar el ecuador o incluso afectar la inclinación del planeta. Casi treinta años después, un profesor de Cornell aseguraba que los aviones eran una moda pasajera y que el futuro pertenecía a los dirigibles. En los años ochenta, el walkman se presentaba como una amenaza para las relaciones humanas. Y en 1995, un conocido astrónomo cuestionaba seriamente la viabilidad del comercio electrónico, porque los consumidores nunca confiarían en introducir sus datos de tarjeta en una computadora.

Estas predicciones comparten un patrón: identifican un riesgo legítimo y lo proyectan hacia su consecuencia más extrema, imaginando una sociedad congelada en el tiempo mientras la tecnología avanza sin límites. La realidad funciona de otra manera.

Por qué fallamos en nuestras predicciones

  • Suponemos que la tecnología evoluciona mientras la sociedad permanece inmóvil. Olvidamos que aparecen nuevas leyes, normas de seguridad, modelos educativos y comportamientos sociales adaptados. Los automóviles fueron inicialmente mortíferos hasta que llegaron los semáforos, los permisos de conducir, los cinturones de seguridad.
  • Convertimos un riesgo real en su versión catastrófica. Que la IA pueda eliminar ciertos empleos es una preocupación legítima. Que elimine el trabajo es una proyección sin evidencia.
  • Ignoramos que las sociedades y las empresas también cambian. Internet destruiría el comercio tradicional, decían. En realidad lo transformó y coexisten ambos modelos.

Internet generó problemas auténticos: la pérdida de privacidad, la desinformación, la ciberdelincuencia, el poder monopolístico de las plataformas. Pero no destruyó la sociedad. Se convirtió en una infraestructura esencial, imperfecta, frecuentemente mal utilizada, pero ya inseparable de nuestras vidas.

Con la inteligencia artificial sucederá probablemente algo similar. Los riesgos son reales y merecen atención seria. Pero la paranoia sistemática nos impide ver que mientras cambia la tecnología, también cambiamos nosotros, nuestras leyes y nuestras formas de organizarnos. Ese cambio simultáneo es lo que la mayoría de análisis catastrofistas sistemáticamente ignora.

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Sensores, satélites e inteligencia artificial refuerzan la prevención de incendios forestales en Castilla y León 4

Sensores, satélites e inteligencia artificial refuerzan la prevención de incendios forestales en Castilla y León

Cómo la tecnología transforma la vigilancia de los montes

La prevención de incendios forestales en Castilla y León está incorporando herramientas digitales que cambian el enfoque tradicional de la vigilancia. Sensores, imágenes de satélite, inteligencia artificial y sistemas de análisis de datos masivos se utilizan ahora para detectar riesgos antes de que se conviertan en emergencias. El Centro Tecnológico CARTIF lidera varios proyectos europeos y nacionales con este objetivo: RetechFOR, TREEADS, HARMONY y FIREPOCTEP.

El principal desafío que afronta esta región es la pura geografía. Castilla y León ocupa unos 94.000 kilómetros cuadrados, la mayor superficie de cualquier comunidad autónoma en España. A eso se suma una baja densidad de población y el abandono progresivo de zonas rurales. La consecuencia es que buena parte de la vegetación y la biomasa forestal quedan sin gestionar, lo que aumenta el riesgo ante el fuego. La digitalización permite ampliar la vigilancia sobre territorios tan extensos: los sistemas analizan imágenes, identifican cambios en la vegetación y proporcionan información actualizada a quienes toman decisiones sobre la gestión forestal.

RetechFOR ilustra bien cómo funciona este modelo. Impulsado por la Junta de Castilla y León y financiado con fondos europeos Next Generation EU, el proyecto combina inteligencia artificial, datos de calidad e imágenes de satélite para mostrar el estado actual de los montes. El sistema es capaz de detectar situaciones que requieren intervención: por ejemplo, alertar si un cortafuegos ha acumulado demasiada vegetación y necesita mantenimiento urgente. De este modo, los técnicos pueden priorizar dónde y cuándo trabajar.

Otro enfoque relevante es el que desarrolla HARMONY, un proyecto europeo que aborda un problema específico de Castilla y León: la frontera con Portugal. Los incendios no entienden de límites administrativos, así que la herramienta que se está creando integra predicciones climáticas, inteligencia artificial y sistemas de información geográfica para que los equipos de emergencia de ambos países dispongan de una visión compartida de la situación. El sistema está diseñado para las tres fases clave: prevención, preparación y recuperación. Además, permite simular escenarios: cómo evolucionaría un incendio, cómo las actuaciones sobre la vegetación podrían frenar su propagación, o cuál es la ruta más rápida para que los medios de extinción lleguen.

Un aspecto importante que a menudo se pasa por alto: esta tecnología no sustituye a los profesionales. Su función es darles más información para decidir mejor. Los datos son materia prima; los expertos en el terreno son quienes interpretan y actúan.

Tampoco la tecnología reemplaza métodos tradicionales. FIREPOCTEP, otro proyecto de cooperación hispano-lusa, desarrolló planes agrosilvopastorales que combinan usos agrícolas, ganaderos y forestales para reducir la biomasa disponible y, con ello, la intensidad potencial de los incendios. Lo digital y lo analógico avanzan juntos.

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Ramon Vallès, piloto: "La Inteligencia Artificial nunca tendrá criterios éticos ni morales para tripular un avión con pasajeros" 5

Ramon Vallès, piloto: «La Inteligencia Artificial nunca tendrá criterios éticos ni morales para tripular un avión con pasajeros»

Automatización en la aviación: por qué un avión de pasajeros no puede prescindir de criterio humano

La industria aeronáutica lleva años debatiendo hasta dónde puede llegar la automatización. Con las aerolíneas de bajo coste cada vez más presionadas por reducir gastos operativos, la pregunta surge de forma inevitable: ¿podría un avión comercial volar sin piloto?

Ramón Vallès, con más de treinta años como piloto comercial y casi veintiocho mil horas de vuelo acumuladas, plantea una respuesta tajante. La tecnología actual puede ejecutar acciones de forma autónoma, eso es cierto. De hecho, ya lo hace en contextos militares con aeronaves no tripuladas en zonas de conflicto. Pero hay una diferencia fundamental entre un dispositivo que cumple órdenes en un escenario bélico y un avión que transporta cientos de vidas humanas.

El punto central de su argumento no es técnico, sino ético. Una máquina, por sofisticada que sea, carece de capacidad moral para tomar decisiones en situaciones que exijan un juicio de valor. En aviación civil, esos momentos aparecen constantemente: cómo reaccionar ante una emergencia sin precedentes, cómo evaluar riesgos cuando los sistemas presentan información conflictiva, cómo priorizar la seguridad de los pasajeros cuando las opciones son todas difíciles.

Es frecuente que se justifique la automatización únicamente por motivos económicos. Vallès lo rechaza de plano: los salarios de los pilotos no son la partida más significativa en los costes de una compañía aérea. Si fuera así, la viabilidad de toda la industria estaría comprometida. Detrás de esa lógica hay algo más profundo: quién es responsable ante una tragedia, y ante quién debe responder.

Aquí radica un problema legal y de gobernanza que a menudo se pasa por alto. Si un vuelo automático sufre un accidente, ¿quién asume la responsabilidad? ¿El fabricante del software? ¿La aerolínea? ¿El algoritmo? Los marcos legales actuales no están preparados para esta disyuntiva, y las familias de los afectados se encontrarían en un vacío de responsabilidad.

La propuesta equilibrada es clara: la inteligencia artificial puede complementar y reforzar la seguridad. Los sistemas automatizados son excelentes para tareas repetitivas y para aumentar la precisión en maniobras rutinarias. Pero sustituir al piloto sería sacrificar la capacidad de reacción humana ante lo impredecible, que es precisamente donde reside la verdadera seguridad.

Antes de cualquier decisión sobre automatización en aviación comercial, necesitas entender que estamos hablando de responsabilidad moral, no solo de eficiencia. Y eso es algo que todavía no delegamos en máquinas.

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ChatGPT, Claude y Gemini empezarán a dejar una huella en sus contenidos - 20Minutos 6

ChatGPT, Claude y Gemini empezarán a dejar una huella en sus contenidos – 20Minutos

Cómo identificar qué ha sido creado con inteligencia artificial

Distinguir si un texto, una imagen o un audio proviene de una persona o de una máquina se vuelve cada vez más complicado. Por eso, desde el 2 de agosto, la Unión Europea obliga a identificar de manera clara los contenidos generados o modificados con IA. Es una medida de transparencia que afecta a empresas como OpenAI, Anthropic, Google, Meta y Mistral, que ya se han comprometido a cumplirla.

Para marcar estos contenidos, se utilizan dos métodos principales. El primero son los metadatos C2PA, que funcionan como un registro histórico: guardan información sobre dónde nació el contenido y qué cambios ha sufrido. El segundo son las marcas de agua digitales, señales casi siempre invisibles que te permiten saber que la IA ha intervenido en la creación o edición.

OpenAI, por ejemplo, añade a las imágenes de ChatGPT metadatos C2PA y una marca de agua digital llamada SynthID. También proporciona herramientas para verificar el origen de ciertos contenidos. Anthropic, con Claude, sigue una estrategia parecida: incorpora metadatos firmados digitalmente e integra marcas en los textos compatibles. Lo interesante es que estas señales aparecen incluso si usas Claude para tareas menores, como corregir, resumir o traducir un documento. La marca indica que el contenido ha pasado por la herramienta, pero no revela quién tuvo las ideas originales.

Aquí entra un matiz importante que conviene que tengas en cuenta: estas señales no son infalibles. Los metadatos y las marcas de agua pueden desaparecer o volverse invisibles tras ciertas modificaciones. No es lo mismo compartir un contenido generado por IA tal cual que editarlo varias veces antes de publicarlo.

El objetivo europeo no es crear una marca imposible de borrar, sino facilitar que cualquiera pueda conocer la procedencia de lo que lee o ve, y evitar que se presente como obra humana algo que la máquina ha creado o retocado de forma significativa. Es un equilibrio entre la transparencia y la practicidad.

Si trabajas con contenidos generados o modificados con IA, revisa dónde están esas marcas de agua y metadatos. Si necesitas publicar o distribuir algo, asegúrate de que conservas esa información de procedencia. Y si encuentras contenido sin indicación alguna de IA siendo consciente de que debería tenerla, ten cuidado: alguien está siendo poco transparente.

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Limusa incorpora un asistente con inteligencia artificial para la atención por mensajería a los lorquinos 7

Limusa incorpora un asistente con inteligencia artificial para la atención por mensajería a los lorquinos

Cuándo la IA facilita reportar problemas en la ciudad

Un municipio ha decidido incorporar un asistente de inteligencia artificial generativa al servicio de mensajería que gestiona incidencias urbanas. El sistema funciona a través de WhatsApp y promete cambiar la forma en que los ciudadanos comunican problemas relacionados con limpieza de calles, contenedores desbordados, papeleras, recogida de enseres, averías en máquinas de estacionamiento y otros servicios municipales similares.

Lo novedoso no es tener un chatbot, sino cómo funciona. A diferencia de los sistemas tradicionales basados en menús y respuestas predefinidas, este asistente interpreta lo que escribes con tus propias palabras. Entiende el contexto, solicita solo la información que realmente necesita y te acompaña en el proceso sin obligarte a elegir opciones de un árbol interminable. La experiencia es más cercana a una conversación natural con cualquier herramienta de IA moderna.

El sistema está disponible sin pausas: funciona las 24 horas, los 365 días del año. Esto significa que puedes reportar una incidencia a cualquier hora, no solo en horario de atención al público.

Qué gana el municipio (y tú también)

Internamente, el asistente clasifica automáticamente cada reporte, identifica el tipo de incidencia y la envía al departamento correcto. Esto reduce tiempos de tramitación y evita que un problema acabe en la cola equivocada. El personal municipal se dedica a tareas que requieren intervención real, no a contestar consultas repetidas.

Otra ventaja práctica: el sistema orienta al ciudadano si el problema corresponde a otra administración o servicio. En lugar de darte una puerta cerrada, te redirige correctamente.

Errores comunes a evitar

Cuando un municipio despliega una herramienta así, muchos ciudadanos piensan que es un sustituto total de la atención convencional. No lo es. El servicio telefónico y presencial sigue en pie, de lunes a viernes en horario de mañanas. Lo que ganas es una alternativa más cómoda y accesible para fuera de esas franjas.

También existe la percepción de que un chatbot, por muy avanzado que sea, resuelve todos los problemas. En realidad, acelera la comunicación y la clasificación, pero un reporte complejo o un conflicto seguirá necesitando a una persona en algún momento del proceso.

Por último, algunos olvidan que el sistema funciona solo si lo alimentan con información clara. Explica el problema con detalle: qué hay, dónde está, cuándo ocurrió. Cuanta más precisión des, mejor trabajo hará la IA para clasificar y priorizar tu incidencia.

La tecnología no elimina barreras por sí sola; simplifica pasos cuando se usa bien.

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OpenAI lanza 'ChatGPT para adolescentes', una versión más protegida y orientada al aprendizaje 8

OpenAI lanza 'ChatGPT para adolescentes', una versión más protegida y orientada al aprendizaje

Cuando la IA se adapta a menores de edad: qué necesitas saber

OpenAI acaba de poner en marcha una versión especializada de ChatGPT para adolescentes. No es un botón que actives tú: la plataforma detecta automáticamente si parece que eres menor de 18 años analizando cómo usas la herramienta (temas de conversación, horarios, antigüedad de la cuenta) y activa la protección de forma silenciosa. Los adultos solo acceden a este modo a través de controles parentales vinculados a una cuenta menor.

La versión incorpora un Modo de Estudio pensado para el aprendizaje. Cuando un adolescente pide ayuda con deberes, en lugar de dar respuestas directas, la IA propone preguntas orientativas y desglosa el problema en pasos. Si detecta que intentan un atajo, los redirige hacia la resolución guiada. Es decir, busca potenciar el pensamiento crítico en lugar de facilitar copia-pega.

En materia de seguridad, OpenAI ha establecido restricciones sobre contenido romántico o sexualizado. El sistema no usará lenguaje de esa índole, no fomentará dependencia emocional ni simulará tener sentimientos. También avisa sobre subida de imágenes sensibles y desaconseja compartir contenido privado.

El servicio está disponible fuera de la Unión Europea por el momento.

Puntos que conviene que consideres

  • La detección no es perfecta. Un sistema de predicción de edad basado en patrones de uso es una aproximación, no una certeza. Cualquier tecnología de este tipo puede cometer errores, tanto falsos positivos como falsos negativos.
  • Los controles parentales requieren colaboración. Si vinculas tu cuenta con la del menor, tú no usas ChatGPT para adolescentes: solo gestionas la suya. Esto evita que los adultos eludan las restricciones.
  • El modo estudio es una ayuda, no un sustituto. La IA puede guiar hacia la respuesta correcta, pero no garantiza que el adolescente comprenda realmente. La responsabilidad del aprendizaje sigue siendo del estudiante y del entorno educativo.
  • La regulación europeo explica la ausencia aquí. Que no esté disponible en la UE responde a marcos legales más exigentes con datos y menores. Es un indicador de que estas herramientas operan en un contexto normativo cada vez más complejo.

A menudo se comete el error de pensar que las restricciones tecnológicas reemplazan la supervisión humana. No lo hacen. Son un complemento. El diálogo entre padres, educadores y menores sobre el uso de la IA sigue siendo fundamental.

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Cami Clark, la misteriosa 'primera dama' del creador de Claude que intentó lanzar un portal para adultos con Jeffrey Epstein 9

Cami Clark, la misteriosa ‘primera dama’ del creador de Claude que intentó lanzar un portal para adultos con Jeffrey Epstein

Quién es la esposa del fundador de Anthropic y por qué su perfil genera debates en Silicon Valley

Cami Clark ha pasado de ser una figura prácticamente desconocida a ocupar un lugar destacado en los círculos de poder tecnológico. Es la esposa de Dario Amodei, cofundador y consejero delegado de Anthropic, la empresa desarrolladora del chatbot Claude. Su visibilidad ha aumentado significativamente desde que Anthropic se prepara para una salida a Bolsa estimada en más de dos billones de dólares, prevista para este otoño.

Lo que ha generado interrogantes es el contraste entre su creciente influencia y su histórico de proyectos anteriores. Según informaciones recientes, en 2012 Clark propuso a Jeffrey Epstein invertir en una plataforma de contenido para adultos llamada Eddice. También cofundó una empresa de contenido dirigida a mujeres, lanzó una aplicación sobre dietas sociales que evolucionó hacia una startup de inteligencia artificial para salud femenina, y pasó por una declaración de quiebra en algún momento de su carrera.

Nacida en Reno en 1979, Clark comenzó a trabajar a los 14 años en una empresa de tuberías y estudió arquitectura sin llegar a graduarse. Hasta hace apenas días, la información sobre ella en Internet era mínima. No aparecía mencionada en la página de Wikipedia de su marido hasta agosto pasado, a pesar de estar casados desde 2022 tras una relación que comenzó en 2014. Las búsquedas sobre ella remitían a su hermana Daniela, y ni siquiera Claude ofrecía información verificable sobre su estado civil.

Sin embargo, su influencia en Anthropic es real. Se describe como asesora personal de Amodei, responsable de su seguridad, imagen y relaciones públicas. Fue determinante en atraer a Eric Schmidt, exdirector ejecutivo de Google, como inversor inicial en 2021. También ha tejido conexiones con figuras como Ivanka Trump durante periodos de tensión política con su marido.

Qué debes considerar

  • Existe una diferencia notable entre lo que construye una persona en privado y lo que construye públicamente. Su trayectoria anterior contrasta con la imagen de responsabilidad ética que Anthropic proyecta.
  • En procesos de salida a Bolsa, las empresas tienden a controlar cuidadosamente qué historias se cuentan y cuáles permanecen ocultas. Esto es común en el sector, aunque revela tensiones internas sobre qué es realmente importante comunicar.
  • El papel de las parejas de ejecutivos en las dinámicas empresariales frecuentemente queda invisibilizado, incluso cuando es influyente. Merece atención distinguir entre influencia real y relevancia pública.
  • Cuando investigues sobre liderazgos empresariales, especialmente en tecnología, ten presente que la información disponible públicamente puede ser incompleta o deliberadamente filtrada.

El caso de Clark ilustra cómo en la industria tecnológica coexisten narrativas paralelas: la que se cuenta públicamente y la que permanece en segundo plano. Ambas son relevantes para entender completamente qué hay detrás de las empresas que moldean el presente.

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Un cuarta parte de las brechas maliciosas se realiza con inteligencia artificial - Silicon 10

Un cuarta parte de las brechas maliciosas se realiza con inteligencia artificial – Silicon

La IA como herramienta de ataque: qué debes saber sobre las nuevas brechas de seguridad

Los ciberdelincuentes han encontrado en la inteligencia artificial un aliado potente para sus operaciones. Según datos de IBM, ya una de cada cuatro brechas maliciosas se ejecuta con esta tecnología. En apenas un año, estas brechas respaldadas por IA han crecido un 56 %, lo que refleja una tendencia que va en aceleración.

Lo más preocupante es que el coste económico de estos ataques no tiene comparación. Una brecha impulsada por IA ronda los 6 millones de dólares de media, lo que supera en más de 1 millón al coste medio de cualquier brecha de seguridad. Para hacerte una idea: mientras los atacantes logran ser más rápidos y baratos gracias a la automatización con IA, las organizaciones que sufren estos ataques ven multiplicarse sus pérdidas.

Los vectores de ataque son variados. Desde suplantaciones de identidad fabricadas con deepfakes hasta compromisos en APIs, aplicaciones, complementos o errores en configuraciones de infraestructuras en la nube. También hay un aumento notable en los ataques de ransomware: han pasado del 34 % al 39 % en un año, y sus autores utilizan cada vez más la IA para automatizar el proceso.

¿Quién es más vulnerable?

Las infraestructuras críticas concentran el 62 % de estos ataques. Dentro de ellas, el sector financiero y el energético son especialmente acosados. Una brecha en servicios financieros cuesta de media 6,3 millones de dólares; en energía, 5,2 millones.

Un dato inquietante: apenas el 37 % de las organizaciones que han sufrido una brecha cifra sus datos sensibles en reposo y en tránsito. Solo el 34 % tiene visibilidad clara sobre sus activos criptográficos. Más de una quinta parte ya ha experimentado un ataque directo a sus modelos o aplicaciones de IA.

Lo que cambia en la ecuación de seguridad

Aquí está el punto clave: la defensa no puede quedarse atrás. Las empresas que integran la IA en sus propias operaciones de seguridad consiguen reducir los costes por brechas casi 2 millones de dólares. Es decir, la tecnología que te ataca también puede defenderte, pero solo si actúas con rapidez.

El retraso entre la detección de una amenaza y su corrección es tu enemigo. Cuanto más tiempo pase, más cara te sale la brecha. Por eso la prioridad ahora es incorporar la corrección de vulnerabilidades directamente en los flujos de trabajo de desarrollo, vigilar la identidad en tiempo de ejecución y actuar al mismo ritmo que los atacantes.

Una mayoría de organizaciones (el 85 %) ya está decidida a aumentar su inversión en seguridad. La pregunta es si lo hace a tiempo y de la forma correcta. La ventana para estar preparado se cierra rápido.

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