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Un cuarta parte de las brechas maliciosas se realiza con inteligencia artificial – Silicon

Un cuarta parte de las brechas maliciosas se realiza con inteligencia artificial – Silicon

La IA como herramienta de ataque: qué debes saber sobre las nuevas brechas de seguridad

Los ciberdelincuentes han encontrado en la inteligencia artificial un aliado potente para sus operaciones. Según datos de IBM, ya una de cada cuatro brechas maliciosas se ejecuta con esta tecnología. En apenas un año, estas brechas respaldadas por IA han crecido un 56 %, lo que refleja una tendencia que va en aceleración.

Lo más preocupante es que el coste económico de estos ataques no tiene comparación. Una brecha impulsada por IA ronda los 6 millones de dólares de media, lo que supera en más de 1 millón al coste medio de cualquier brecha de seguridad. Para hacerte una idea: mientras los atacantes logran ser más rápidos y baratos gracias a la automatización con IA, las organizaciones que sufren estos ataques ven multiplicarse sus pérdidas.

Los vectores de ataque son variados. Desde suplantaciones de identidad fabricadas con deepfakes hasta compromisos en APIs, aplicaciones, complementos o errores en configuraciones de infraestructuras en la nube. También hay un aumento notable en los ataques de ransomware: han pasado del 34 % al 39 % en un año, y sus autores utilizan cada vez más la IA para automatizar el proceso.

¿Quién es más vulnerable?

Las infraestructuras críticas concentran el 62 % de estos ataques. Dentro de ellas, el sector financiero y el energético son especialmente acosados. Una brecha en servicios financieros cuesta de media 6,3 millones de dólares; en energía, 5,2 millones.

Un dato inquietante: apenas el 37 % de las organizaciones que han sufrido una brecha cifra sus datos sensibles en reposo y en tránsito. Solo el 34 % tiene visibilidad clara sobre sus activos criptográficos. Más de una quinta parte ya ha experimentado un ataque directo a sus modelos o aplicaciones de IA.

Lo que cambia en la ecuación de seguridad

Aquí está el punto clave: la defensa no puede quedarse atrás. Las empresas que integran la IA en sus propias operaciones de seguridad consiguen reducir los costes por brechas casi 2 millones de dólares. Es decir, la tecnología que te ataca también puede defenderte, pero solo si actúas con rapidez.

El retraso entre la detección de una amenaza y su corrección es tu enemigo. Cuanto más tiempo pase, más cara te sale la brecha. Por eso la prioridad ahora es incorporar la corrección de vulnerabilidades directamente en los flujos de trabajo de desarrollo, vigilar la identidad en tiempo de ejecución y actuar al mismo ritmo que los atacantes.

Una mayoría de organizaciones (el 85 %) ya está decidida a aumentar su inversión en seguridad. La pregunta es si lo hace a tiempo y de la forma correcta. La ventana para estar preparado se cierra rápido.

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