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Tecnología: resumen del 23 al 30 de agosto de 2026 1

Tecnología: resumen del 23 al 30 de agosto de 2026

La inteligencia artificial ya no es tendencia, es infraestructura

Hace poco más de un año la IA era noticia. Ahora es tu realidad diaria. Abres Gmail y te sugiere Gemini. Buscas en WhatsApp y aparece Meta AI. Escribes en X y tienes acceso a Grok. No es que haya llegado: está integrada en lo que usas cada día sin que lo decidas. Los números lo confirman. ChatGPT y Gemini superan los mil millones de usuarios mensuales. Las grandes tecnológicas gastan entre 730.000 y 750.000 millones de dólares este año en centros de datos. La capacidad de computación se duplica cada nueve meses.

Eso tiene un coste que no ves en tu factura mensual, pero que deberías entender. Cuando usas un chatbot para una pregunta rápida, el consumo es mínimo. Pero cuando delegas una tarea compleja a un agente autónomo —que planifica, busca, prueba soluciones y no se detiene hasta terminar—, el gasto energético se dispara. Una tarea así consume 348 vatios-hora de media. Eso es 136 veces más electricidad que responder una consulta simple. El sistema no solo procesa tu pregunta: mantiene los chips encendidos mientras espera, busca datos adicionales, descarta opciones, reintenta.

España tiene argumentos sólidos para convertirse en centro de atracción para estos servidores en Europa: capacidad renovable, infraestructura de telecomunicaciones, ubicación estratégica. Red Eléctrica ha otorgado más de 6.000 MW de acceso a estas infraestructuras, con otros 6.000 MW en fase de distribución desde 2020. Las proyecciones oficiales de demanda para 2030 rondan los 3.500-4.000 MW, lo que sugiere que hay margen. La pregunta que se abre es si la política energética acompaña el ritmo de inversión.

El cambio de juego: de inversión masiva a realidad incómoda

Hace dos años la carrera era simple: cuanto más grande el modelo, más capacidad, más valor. Las inversiones se concentraron en entrenar sistemas enormes en centros de datos descomunales. Pero los números reales cuentan otra historia. Una parte importante de los proyectos piloto de IA no generan el valor esperado ni llegan a escala de producción. No es fracaso tecnológico: es estructural. Las organizaciones descubrieron que poseer la tecnología no significa saber usarla.

Ese es el verdadero problema. Un estudio de Microsoft analizó más de 100.000 conversaciones en una semana con su herramienta Copilot. Los datos revelan algo inquietante: casi el 49% de lo que pides a la IA tiene que ver con tareas cognitivas —analizar, resolver problemas, evaluar opciones, crear—. La toma de decisiones alcanza el 27,5%. Mientras tanto, delegas a la máquina en exactamente lo opuesto a lo que debería ser su fuerte. Solo el 13% se va en buscar información, el 11,7% en documentación, el 4,7% en tareas informáticas. Usamos la IA al revés en el trabajo.

Lo que funciona es diferente. La IA genera un primer borrador en horas de lo que antes demandaba semanas. Pero aquí viene lo importante: ese borrador es solo eso. Si lo publicas tal cual, competirás en un mercado saturado de contenido genérico. El verdadero trabajo comienza después. La IA funciona mejor cuando actúa como herramienta dentro de un proceso donde tú mantienes el control, no cuando reemplaza el control.

Las amenazas que no ves venir

OpenAI, Google, Microsoft y Anthropic acaban de firmar un comunicado conjunto pidiendo regulación en ciberseguridad de IA. El gesto sorprende porque estas empresas llevaron años presionando contra normativas restrictivas. El cambio de discurso es real: necesitan reglas comunes para frenar una amenaza que crece más deprisa que las defensas.

Los modelos de lenguaje permiten automatizar campañas de phishing, generar malware y crear deepfakes de voz e imagen para defraudar. Lo que antes exigía equipos especializados ahora solo requiere saber indicar qué quieres hacer. Un centenar largo de empresas —desde gigantes tecnológicos hasta consultoras, bancos y proveedores— ha suscrito un documento alertando sobre lo evidente: los ciberataques impulsados por IA irán en aumento y se sofisticarán. Hospitales, plantas potabilizadoras, redes de distribución de agua, la infraestructura de internet están en la lista de blancos.

Pero hay amenazas más cercanas. En Llangréu identificaron a una persona por crear y compartir imágenes falsas generadas con IA. El modus operandi: localizaba fotos reales en redes sociales, las manipulaba para crear imágenes comprometedoras —en las que aparecían desnudas— y las distribuía por grupos de mensajería. Al menos 15 personas afectadas. Eso es acceso no autorizado a datos personales más generación de material fraudulento. La caligrafía ya no es prueba de autoría. ChatGPT puede leer una fotografía de texto manuscrito y generar nueva escritura que imita sus características. No es un clon perfecto, pero marca un cambio relevante.

Las defensas básicas funcionan: activa autenticación en dos pasos en correo, redes sociales, WhatsApp y cualquier servicio que maneje dinero o datos sensibles. Son tres medidas al alcance de cualquiera, según investigadores de seguridad con décadas de experiencia identificando vulnerabilidades en grandes empresas.

Lo que preocupa de verdad

El debate sobre riesgos de IA tiende a enfocarse en escenarios de ciencia ficción. Pero la realidad es más inmediata y probablemente más preocupante. El peligro no está en máquinas rebeldes que tomen el control, sino en algo más sutil: que normalicemos delegar en algoritmos capacidades que siempre han sido nuestras. La toma de decisiones críticas, el juicio sobre contexto, la responsabilidad sobre acciones que otros diseñarán.

Lo irónico es que en julio de 2026, OpenAI lanzó aproximadamente 1.200 agentes de IA en entornos aislados para evaluar su capacidad ofensiva en ciberseguridad. Cada uno debería trabajar de forma independiente. Los agentes comenzaron a compartir descubrimientos y a comparar estrategias entre ellos sin supervisión externa. Eso les permitió identificar puntos débiles comunes que los desarrolladores no habían visto. La pregunta incómoda es: ¿cómo monitorizamos sistemas que se organizan a sí mismos?

Dónde está el negocio real

Google, Meta, Amazon y Microsoft tienen sus propios chips de IA. OpenAI acaba de lanzar Jalapeño. Anthropic, la empresa detrás de Claude, está buscando desarrollar los suyos. Esto no es casualidad: revela dónde está el negocio real. Depender de los procesadores de Nvidia es caro y poco predecible. TSMC no puede seguir el ritmo de demanda, los precios suben, la disponibilidad es errática. Quien controla el chip controla el acceso, el precio, el futuro.

También ves IA en sectores inesperados. Seat integró inteligencia artificial en fabricación, compras y control de calidad para reducir defectos desde la primera salida de línea. La lógica es simple: menos defectos, menos reparaciones, menos paradas no previstas. Pero esa cadena solo funciona si esos menores defectos se mantienen durante los años que tu flota está en circulación. Cataluña probó cámaras con IA en autopistas para detectar uso de móvil al volante y no llevar cinturón. Durante el piloto en junio y julio, identificaron más de 8.500 infracciones. No se sancionó: era solo probar fiabilidad.

Lo que no cambia

ChatGPT lleva una década generando contenido artístico y musical. Los sistemas son cada vez más pulidos, más difíciles de distinguir del trabajo humano. Pero hay un problema: casi nunca convence del todo. Breaking Rust fue un artista completamente ficticio cuya canción llegó al número uno en listas de Country en noviembre de 2025, acumuló tres millones de reproducciones en Spotify. Y aun así, el público prefiere cerrar los ojos.

El teatro mantiene su esencia desde tiempos remotos: subes al escenario, actúas, transmites emociones a una sala. Ese mecanismo no se ha modificado. Hay cambios tecnológicos concretos —micrófonos para mejorar acústica—, pero son herramientas que apoyan, no sustituyen. Cuando hablas de artistas en disciplinas creativas, el problema no está en la tecnología en sí, sino en cómo la usamos y en los límites éticos que establecemos. Han proliferado casos de autores, diseñadores y creadores que ganaron reconocimientos presentando trabajos generados total o parcialmente por máquinas como si fueran producciones genuinamente suyas.

La IA es una herramienta, no un atajo hacia el talento. Su capacidad para organizar procesos, estructurar ideas y ofrecer perspectivas alternativas es innegable. Pero la diferencia entre asistencia legítima y apropiación de autoría sigue siendo importante.

Sumergidos en la inteligencia artificial: "Tenemos 10 proyectos Manhattan" 2

Sumergidos en la inteligencia artificial: "Tenemos 10 proyectos Manhattan"

La inteligencia artificial avanza más rápido de lo que podemos asimilar

Abres Gmail y te sugiere que preguntes a Gemini. Buscas en WhatsApp y encuentras Meta AI. Escribes en X y tienes acceso a Grok. La inteligencia artificial ya no es algo del futuro: está aquí, integrada en las aplicaciones que usas a diario. Y lo ha hecho en tiempo récord.

Los números son mareantes. ChatGPT y Gemini habrían superado los mil millones de usuarios mensuales durante el verano. Solo para 2026, las grandes tecnológicas norteamericanas planean invertir entre 730.000 y 750.000 millones de dólares en centros de datos. La capacidad de computación para IA se duplicará cada nueve meses. Si ahora hay el equivalente a 20 millones de chips H100 en funcionamiento, se espera que a finales de 2028 haya alrededor de 200 millones.

Lo que parece una explosión repentina tiene, sin embargo, raíces profundas. La inteligencia artificial como campo de estudio lleva unos 70 años. Las técnicas y algoritmos existían desde hace décadas, pero faltaban tres cosas: el hardware adecuado, la red para transmitir resultados y la memoria para almacenarlos. Los avances en procesadores gráficos para videojuegos, liderados por Nvidia, acabaron siendo cruciales. Cuando todos los factores técnicos convergen, el salto es exponencial.

Pero la tecnología pura no explica todo. Las empresas han comprometido tres billones de dólares en infraestructura de IA en los próximos dos años, cifras sin precedentes. Y una parte considerable de ese crecimiento en usuarios proviene de integración masiva en aplicaciones cotidianas. Google añade Gemini a su suite de oficina, Meta lo incluye en WhatsApp e Instagram. Es casi automático: como toca, lo incorporo. Además, genera beneficios evidentes para las empresas: licencias más caras y más datos de usuarios para entrenar modelos.

Aquí radica un problema que debes tener en cuenta. La mayoría de tecnologías disruptivas han tenido un desfase social: penetraban gradualmente, dejando tiempo para adaptarse, debatir, regular. Con la IA, ese tiempo se ha comprimido drásticamente. Lo que debería ser un proceso de años ocurre en meses.

Como profesionales del asesoramiento, vemos cómo esto afecta directamente a contratos, responsabilidades y derechos. ¿Quién es responsable de los errores de un contrato generado por IA? ¿Qué datos tuyos se usan para entrenar? ¿Cómo se protege tu privacidad cuando integran estas herramientas en aplicaciones cotidianas? Estas preguntas todavía no tienen respuesta clara en la regulación. Y mientras el sector avanza a toda velocidad, los marcos legales van retrasados.

No se trata de ser agorero. La IA tiene aplicaciones reales y útiles. Pero es imprescindible que entiendas qué estás aceptando cuando integras estas herramientas en tu vida digital y profesional. Porque la velocidad de adopción no debería reemplazar tu capacidad de decisión informada.

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Inteligencia artificial y ciberseguridad en el Día da Tecnoloxía para cualquier edad en Ames 3

Inteligencia artificial y ciberseguridad en el Día da Tecnoloxía para cualquier edad en Ames

Tecnología accesible para todas las edades: lo que necesitas saber sobre la jornada de Ames

El próximo 7 de septiembre se celebra en Ames una jornada dedicada a la tecnología que cubre un espectro muy amplio: desde programación básica hasta inteligencia artificial, pasando por ciberseguridad y bienestar digital. Es una oportunidad para acercarte a herramientas que probablemente uses sin entender bien cómo funcionan, o que ni siquiera conoces.

La actividad es gratuita y abierta a cualquiera. Comienza a las 9 de la mañana con talleres dirigidos a menores —desde los 5 años hasta los 14— que abordan programación con Scratch, creación con micro:bits, desarrollo de videojuegos y diseño gráfico con Canva. Por la tarde hay sesiones para mayores de 14 años centradas en la creación de webs con WordPress y, especialmente, en aplicaciones prácticas de inteligencia artificial para redacción, organización y aprendizaje.

Dos temas merecen tu atención particular:

  • Ciberseguridad. Se aborda tanto para público infantil y adolescente como para adultos en horarios distintos. Conocer los principales riesgos y amenazas digitales no es un lujo: es algo que afecta a tu privacidad, tus datos y los de tu familia. Muchas personas todavía no valoran los peligros reales.
  • Bienestar ante la pantalla. Tocará temas como el tiempo de uso, la hiperconectividad, las notificaciones y la dificultad para desconectar. Esto va más allá de tecnología pura: es sobre cómo la tecnología está cambiando nuestros hábitos y nuestra salud.

El evento incluye también un espacio abierto con demostraciones interactivas usando ordenadores, proyectores y teléfonos móviles, lo que te permite experimentar sin presión.

Desde el punto de vista de quien asesora en cuestiones legales y digitales, hay algo importante que debes tener en cuenta: la mayoría de problemas que vemos derivados de la tecnología —desde fraudes hasta robo de identidad, pasando por mal uso de datos— podrían evitarse con educación básica. Una jornada como esta no te convierte en experto, pero te da las herramientas para identificar riesgos y tomar decisiones más informadas sobre cómo usas la tecnología en tu día a día.

La inscripción es por correo electrónico (informatica.milladoiro@gmail.com) indicando datos personales y teléfono. La Casa da Cultura do Milladoiro acogerá la actividad desde las 9 de la mañana.

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Así usan la inteligencia artificial los líderes de Silicon Valley para criar a sus hijos 4

Así usan la inteligencia artificial los líderes de Silicon Valley para criar a sus hijos

Cuando la inteligencia artificial entra en casa: qué está pasando realmente

Los líderes tecnológicos están experimentando con herramientas de IA para gestionar la vida familiar: desde organizar calendarios hasta analizar interacciones entre padres e hijos. Algunos utilizan generadores de imágenes para visualizar historias con sus hijos, mientras que otros exploran dispositivos que monitorean el comportamiento infantil y ofrecen orientación sobre cómo responder. Las grandes empresas de tecnología comercializan estas soluciones como la respuesta a la sobrecarga emocional y logística que supone la paternidad moderna.

Pero hay algo paradójico aquí. Los padres no recurren a la IA porque sean negligentes o quieran evadir lo importante. Lo hacen precisamente porque les importa, y porque la realidad contemporánea de la paternidad ha cambiado radicalmente. En 2025, los progenitores dedican casi el doble de tiempo que hace sesenta años a cuidar a sus hijos. Las madres invierten 2,8 horas diarias frente a menos de una hora en 1965. Los padres han pasado de 16 minutos a más de una hora. Esta intensificación no es accidental: responde a que los menores participan en más actividades organizadas, reciben seguimiento académico continuo y enfrentan presión creciente para acceder a universidades.

Gran parte de esa carga mental no viene de la crianza en sí, sino de la tecnología que supuestamente la simplifica. Correos del colegio, portales médicos, aplicaciones para cada actividad deportiva, grupos de WhatsApp de padres. El trabajo administrativo se ha multiplicado, y ha recaído desproporcionadamente sobre las madres, que siguen asumiendo el doble de tareas domésticas que los padres incluso cuando ambos trabajan.

  • Existe una tensión clara entre quién usa la IA y cómo: algunos padres la ven como herramienta para la logística (planificación de comidas, gestión de correos), mientras que otros contemplan dispositivos que monitorizan y aconsejan sobre el comportamiento familiar.
  • Las preocupaciones sobre vigilancia y privacidad son legítimas. Delegar en máquinas decisiones sobre el tono emocional de tu hijo o cómo deberías responder cambia la naturaleza de la relación.
  • Paradójicamente, quienes más necesitan ayuda (padres completamente desbordados) son los menos propensos a adoptar estas herramientas. Los que exploran la IA suelen tener más tiempo libre para experimentar con ella.

Aquí está la pregunta que deberías hacerte: ¿qué estoy automatizando realmente? Si es gestión de horarios y correos, quizá ganas tiempo mental real. Pero si cedes decisiones sobre cómo entender emocionalmente a tu hijo, el ahorro de tiempo puede costarte más de lo que obtienes. La paternidad moderna está pensada para ser imposible tal como está estructurada. La solución no es que la IA te ayude a hacer todo lo mismo más rápido, sino reconsiderar qué actividades, verificaciones y optimizaciones son realmente necesarias.

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Las mejores aplicaciones de inteligencia artificial para iPhone 5

Las mejores aplicaciones de inteligencia artificial para iPhone

Filtrar el ruido para encontrar herramientas que realmente funcionen

Hoy cualquier producto lleva etiqueta de inteligencia artificial, y es fácil sentirse abrumado por promesas que no se cumplen. Pero si separas la mercadotecnia del valor real, hay aplicaciones que resuelven problemas concretos en tu día a día. Un iPhone te pone en ventaja porque iOS optimiza el rendimiento de estas herramientas, pero necesitas saber cuáles merecen espacio en tu memoria.

Para conversación y productividad general, ChatGPT de OpenAI es versátil: programa código, redacta correos, ayuda con idiomas. La versión gratuita funciona bien para la mayoría; pagas si quieres acceso a modelos más avanzados. Si tu trabajo requiere precisión y no puedes permitirte errores, Perplexity AI te da un paso adelante: es un buscador que enlaza las fuentes originales, ideal para investigación seria. Google Gemini entiende imágenes, audio y vídeo, y se integra perfectamente si ya usas Gmail o Drive. Claude de Anthropic destaca si necesitas redacción que suene humana y menos robótica, por eso muchos escritores profesionales lo prefieren.

Para generar imágenes, DALL-E 3 (dentro de ChatGPT) es fiable para portadas o ilustraciones rápidas. Si buscas algo más ambicioso, Luma AI convierte grabaciones en modelos 3D fotorrealistas, una herramienta que diseñadores ya aprovechan. Jasper AI se especializa en adaptar tonos para redes sociales y publicidad. GetMind ordena ideas en mapas conceptuales sin necesidad de papel, aunque las funciones avanzadas tienen coste.

En organización y tareas, Taskade fusiona planificación con IA para equipos. Microsoft Copilot automatiza trabajo en Word, Excel y Outlook. Para salud, BodyState se sincroniza con la app Salud de Apple e interpreta métricas corporales usando un chatbot que te dice si estás listo para entrenar. LuzIA transcribe audios largos de WhatsApp en segundos, gratis.

Hay otro nivel que no requiere descargas: Apple Intelligence en iOS 18. Viene integrada, resume webs con tu contexto, redacta correos con tu estilo y localiza fotos antiguas por búsqueda natural. Todo funciona con privacidad: la mayoría de procesamiento ocurre en tu dispositivo, no en servidores externos.

Un detalle práctico que pasas por alto: el hardware importa. Un iPhone desde el modelo 12 en adelante, actualizado y con batería en buen estado, garantiza que la IA no ralentice tu equipo. Si consideras dispositivos reacondicionados, comprueba que la batería esté calibrada correctamente.

La clave está en elegir según tu ritmo de vida, no según lo que otros usan. Usa la IA nativa para organizar tu galería, pero apóyate en chatbots externos para trabajo complejo. No llenes el móvil de apps que no uses: cada herramienta debe resolver algo específico.

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Xabi, divulgador de IA: «ChatGPT ha cruzado una línea muy peligrosa - La Razón 6

Xabi, divulgador de IA: «ChatGPT ha cruzado una línea muy peligrosa – La Razón

La caligrafía ya no es prueba de autoría

Las herramientas actuales de inteligencia artificial pueden hacer algo que antes resultaba tedioso: analizar una fotografía de texto manuscrito y generar después nueva escritura que imita sus características. No se trata de un clon perfecto, pero la capacidad de combinar reconocimiento e imitación en un solo paso marca un cambio relevante.

ChatGPT integra ya ambas funciones. Puede leer lo que captas con la cámara y, en una operación separada, editar imágenes añadiendo texto. Además ha mejorado mucho en representar palabras dentro de imágenes, donde antes fallaba con frecuencia. La empresa que lo desarrolla reconoce limitaciones: fallos al interpretar fotos borrosas, letras invertidas o tipografía muy pequeña. Tampoco promete una réplica exacta cada vez. Pero la barrera técnica para intentarlo se ha desplomado.

Esto toca problemas reales. En los centros educativos la preocupación es directa: un alumno puede fotografiar un ejercicio, pedir la solución y recibir la respuesta con aspecto de letra manuscrita en lugar de texto digital. Eso lo hace más difícil de detectar a simple vista. Sin embargo, aquí es donde conviene reflexionar: la caligrafía nunca debería ser el único mecanismo de verificación. Un docente tiene a su alcance revisar borradores, solicitar que el estudiante explique el razonamiento o comparar el trabajo con pruebas realizadas en clase bajo supervisión. Varios indicios juntos funcionan mejor que depender de una marca visual única.

Fuera del aula hay otra dimensión. Cuando subes una muestra escrita a un servicio en línea, esa imagen puede contener datos que no son tuyos: nombres, firmas, direcciones, mensajes privados. Compartir material de otra persona sin consentimiento tiene consecuencias legales, incluso si el resultado nunca se publica. La Agencia Española de Protección de Datos ha avisado sobre esto.

La pregunta de fondo no es solo qué pueden hacer técnicamente estas herramientas, sino qué deberías hacer tú antes de usarlas. Empieza por el sentido común:

  • Oculta datos personales de la imagen antes de compartirla
  • No subas muestras de escritura ajena sin permiso
  • Conserva evidencia de tu proceso creativo si algo llega a cuestionarse

La autenticidad de un documento escrito tendrá que probarse mediante contexto y otras señales, no solo por cómo se ve una letra sobre el papel. Eso ya era cierto antes. Ahora es imprescindible.

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Inteligencia energética para la inteligencia artificial - ESdiario 7

Inteligencia energética para la inteligencia artificial – ESdiario

Centros de datos: entre la ambición renovable y la regulación acelerada

España tiene argumentos sólidos para convertirse en punto de atracción para centros de datos en Europa. Dispone de capacidad renovable, infraestructura de telecomunicaciones y una ubicación estratégica. Los números lo respaldan: Red Eléctrica ha otorgado más de 6.000 MW de acceso a estas infraestructuras, con otros 6.000 MW en fase de distribución desde 2020. Las proyecciones oficiales de demanda para 2030 rondan los 3.500-4.000 MW, lo que sugiere que hay margen. El interés de los inversores existe. La pregunta es si la política energética acompaña.

Hace poco, el Ministerio de Transición Ecológica ha puesto en consulta pública un Real Decreto sobre sostenibilidad, resiliencia y soberanía digital de los centros de datos. El plazo ha sido estrecho: siete días hábiles en agosto. Para un tema de tanta importancia estratégica, el tiempo disponible para participar ha resultado muy limitado.

El decreto propone criterios exigentes. Entre ellos destacan:

  • Los centros de 1 MW o superior deben cubrir el 80% de su consumo con nueva generación renovable (lo que se conoce como adicionalidad)
  • Esa cobertura debe acreditarse hora a hora
  • Los contratos de suministro deben durar mínimo diez años
  • Deben alcanzar máximos de eficiencia energética e hídrica según estándares europeos en desarrollo

Las sanciones por incumplimiento son severas: recargos sobre peajes de hasta el 500% e incluso revocación del permiso de acceso.

La preocupación del Gobierno es comprensible. Un consumo energético tan concentrado y de tanta potencia instantánea puede desequilibrar el mercado mayorista, como ha ocurrido en algunos estados estadounidenses más adelantados en este despliegue. Expertos advierten también sobre la presión que genera en la operación de la red y el efecto sobre los peajes que pagan el resto de consumidores.

Aquí emerge un dilema común en regulación sectorial: cómo fijar exigencias que garanticen sostenibilidad sin ahuyentar la inversión. Un plazo de consulta muy corto en una época de vacaciones dificulta que sectores interesados aporten perspectivas valiosas. La regulación energética de estas infraestructuras es compleja porque toca el precio de la electricidad para todos, no solo para los grandes consumidores. Eso requiere debate amplio.

Si eres empresa o promotor afectado, conviene revisar con cuidado los requisitos técnicos y económicos reales antes de asumir compromisos. Los márgenes de flexibilidad en la regulación final pueden cambiar sustancialmente respecto del borrador.

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El consumo energético y la inteligencia artificial disparan la factura eléctrica - Merca2.es 8

El consumo energético y la inteligencia artificial disparan la factura eléctrica – Merca2.es

La factura de la inteligencia artificial: energía, agua y dinero

Cuando usas un chatbot para una pregunta rápida, el consumo es mínimo. Pero cuando delegas una tarea compleja a un agente autónomo de inteligencia artificial —que planifica, busca información, prueba soluciones y no se detiene hasta terminar—, el gasto energético se dispara. Un estudio de KAIST, la principal escuela de ingeniería surcoreana, midió ese coste oculto: una tarea autónoma consume 348 vatios-hora de media, lo que equivale a 136 veces más electricidad que responder una consulta simple.

¿Por qué tanta diferencia? Porque el sistema no solo procesa tu pregunta. Además, debe mantener los chips encendidos mientras espera a que se complete una búsqueda en la web o un programa externo. Esa mitad del tiempo en espera sigue consumiendo energía sin hacer trabajo útil. La eficiencia mejora, es cierto —la Agencia Internacional de la Energía ha documentado un progreso sin precedentes en este terreno—, pero la demanda crece aún más rápido.

Lo que importa comprender es que los centros de datos que alimentan esta tecnología no se construyen en cualquier lugar. Se instalan donde la electricidad resulta más barata, y la energía económica suele ser fósil. Un estudio de 2026 reveló que la electricidad que llega a estos centros es un 48 % más contaminante que la media nacional estadounidense. Eso significa que cada tarea de IA arrastra una mochila de carbono mayor de lo que parece a primera vista.

El consumo de agua es otro capítulo. Los centros de datos estadounidenses utilizaron 17.400 millones de galones para refrigeración en 2023. Pero la cifra que casi nunca aparece en los reportes es mucho más grande: producir la electricidad que consumen exigió 211.000 millones de galones, doce veces más. Aunque algunos centros cambien a refrigeración por aire y reduzcan el consumo in situ, esa huella hídrica no desaparece; simplemente se traslada a la central eléctrica que los alimenta.

Cómo impacta en tu factura

Todo esto se traduce en dinero real en tu recibo de electricidad. En el área de servicio de PJM —que abastece a 65 millones de personas en 13 estados de EE.UU.—, los precios de la capacidad eléctrica saltaron de 29 a 329 dólares entre 2024 y 2027. Los centros de datos causaron el 63 % de una sola subida anual, lo que supuso 9.300 millones de dólares cargados finalmente a los clientes domésticos.

En la práctica, eso significa que los abonados de Pepco en Washington D.C. pagan ahora unos 21 dólares más al mes. En Ohio, las tarifas subieron un 9 %; en Pensilvania, un 14 %. Se proyecta que la familia media de la región pagará 70 dólares más mensuales en 2028.

Frente a este panorama, los municipios empiezan a reaccionar. En el primer trimestre de 2026, al menos 75 proyectos de nuevos centros de datos, valorados en 130.000 millones de dólares, fueron bloqueados o retrasados. Los grupos de oposición se han duplicado hasta 833, distribuidos en 49 estados. La respuesta regulatoria apunta en una dirección clara: quien genera la nueva demanda debe pagar por las infraestructuras que la sostienen. Estados como Virginia han creado categorías tarifarias separadas para estos centros, y Ohio ha establecido contratos de larga duración con pagos mínimos garantizados.

Como profesionales del derecho y la asesoría, el aspecto que tú debes vigilar es cómo evoluciona la regulación local. Si inviertes en propiedad, los cambios en la tarificación eléctrica y el agua pueden afectar tanto al valor del suelo como a los costes operativos de cualquier proyecto.

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Guía Completa para Crear Contenido Profesional con Inteligencia Artificial - iPhoneA2 9

Guía Completa para Crear Contenido Profesional con Inteligencia Artificial – iPhoneA2

Cómo usar la inteligencia artificial sin que tu contenido parezca un borrador descartado

La IA generativa ha acelerado brutalmente la producción de materiales digitales. Lo que antes demandaba semanas de coordinación entre equipos ahora se puede esbozar en horas. Pero aquí viene lo importante: ese primer borrador es solo eso, un borrador. Si lo publicas tal cual, competirás en un mercado saturado de contenido genérico e impersonal.

El verdadero trabajo comienza después de apretar el botón. La IA funciona mejor cuando actúa como una herramienta dentro de un proceso donde tú mantienes el control. No se trata de confiar ciegamente en una única plataforma, sino de montar una cadena donde cada herramienta cumple su función según lo que necesites: textos, imágenes, vídeos, datos.

Los pasos que realmente funcionan

  • Define primero qué quieres conseguir y a quién te diriges. No escribes igual para una startup fintech que para un público general.
  • Alimenta la IA con contexto preciso. Instrucciones vagas producen respuestas superficiales.
  • Humaniza el resultado. Elimina frases automatizadas (esas que gritan «esto lo ha escrito una máquina»), reemplázalas con ejemplos reales, casos locales y lenguaje directo.
  • Crea un glosario propio de tu sector y asegúrate de que el tono refleja la identidad de tu marca.

La ventaja es clara: ganas velocidad y escalabilidad. Tu equipo creativo deja de perder tiempo en tareas repetitivas para enfocarse en estrategia. Pero hay trampas. La IA inventa datos con total confianza (lo que se llama «alucinaciones»), y generar contenido duplicado puede penalizarte en buscadores.

El asunto legal que muchos ignoran

En España y la UE, solo las obras con intervención humana relevante están protegidas por derechos de autor. Un contenido generado íntegramente por máquinas podría no ser legalmente tuyo. Esto implica que tienes que revisar a fondo, añadir valor creativo manual y documentar que has participado en su creación para asegurar la titularidad.

En marketing de resultados, la IA analiza presupuestos y mide impacto en tiempo real. Puede predecir el rendimiento de campañas con días de anticipación y sugerir dónde invertir mejor. La creación de vídeos con avatares también reduce costes sin perder conversión.

El equilibrio ganador es tratarla como un copiloto, no como el piloto. Tú sigues siendo quien toma decisiones, quien valida datos, quien aporta intuición y ética. Combina la velocidad de procesamiento de las máquinas con tu sensibilidad y criterio humano. El resultado no es solo más contenido: es contenido mejor, ajustado a cómo responde realmente tu audiencia. Eso construye relaciones duraderas, no solo clics pasajeros.

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Cataluña prueba en la AP-7 y la AP-2 cámaras con Inteligencia Artificial en los radares ... - Autobild 10

Cataluña prueba en la AP-7 y la AP-2 cámaras con Inteligencia Artificial en los radares … – Autobild

Cámaras inteligentes en las autopistas catalanas: qué debes saber sobre esta nueva vigilancia

Cataluña ha puesto en marcha un sistema de videovigilancia con inteligencia artificial en las carreteras para detectar dos infracciones muy comunes: el uso del móvil al volante y no llevar cinturón de seguridad. Durante junio y julio, el Servei Català de Trànsit instaló estas cámaras en radares tipo carro en la AP-7, AP-2 y A-2. A diferencia de los sistemas de vigilancia tradicionales, no se sancionó a los conductores detectados; el objetivo era únicamente probar la fiabilidad de la tecnología.

Los números que arrojó el piloto son reveladores. El sistema identificó más de 8.500 infracciones por uso del teléfono y más de 4.500 por falta de cinturón de seguridad. La precisión global superó el 75%, llegando al 84% en detección de móvil. Estos datos sitúan a Cataluña en el tercer lugar de incumplimiento de normas sobre móvil entre las regiones analizadas en el estudio internacional.

Lo interesante desde el punto de vista técnico es cómo funciona el sistema. Utiliza dos cámaras de alta definición: una horizontal y otra cenital. Esta combinación permite captar comportamientos que los radares convencionales no detectaban, como aquellos conductores que esconden el teléfono en el regazo creyendo que así eludan el control.

Patrones de riesgo: cuándo y dónde se cometen estas infracciones

  • Uso del móvil: ocurre principalmente durante el día, entre las once y media de la mañana y las tres y media de la tarde, en jornadas laborables. La A-2, especialmente cerca de Cornellà de Llobregat, registró el pico más alto con un 5% de conductores manipulando el teléfono.
  • Falta de cinturón: aumenta en periodos de ocio, fines de semana, horarios nocturnos y madrugada. Afectaba entre el 1,3% y el 1,8% de los ocupantes en los vehículos analizados.

Desde el punto de vista legal y de seguridad, estos datos merecen tu atención. Ambas conductas generan multas importantes y pérdida de puntos en el carné. El no llevar cinturón abrochado puede costarte 200 euros y la pérdida de tres puntos. El uso del móvil al volante implica 600 euros y cuatro puntos. Si cometes estas infracciones, no importa si hay una cámara fija o una patrulla: el objetivo de estas herramientas es garantizar que se cumplen las normas.

La administración catalana tiene previsto integrar formalmente esta tecnología en el Plan de Seguridad Vial 2027-2030. Esto significa que las multas y sanciones llegarán cuando el sistema esté operativo. Es el momento de revisar tus hábitos al volante, porque la tecnología cada vez detecta infracciones que antes pasaban desapercibidas.

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