Si te separas y te vas de casa, ¿tienes que seguir pagando la hipoteca? La abogada Laura Lobo lo aclara
Separarse de casa no te libera de la hipoteca
Cuando una pareja se separa, la tentación es resolver rápido lo urgente: marcharse, empezar de cero. Pero hay una realidad que muchos ignoran y que puede causar problemas graves después: abandonar la vivienda no te desvincula de la deuda hipotecaria.
La confusión es comprensible. Si ya no vives en la casa, parece lógico pensar que tampoco tienes obligación de pagar la hipoteca. Error. La hipoteca es una deuda contraída con el banco, no con tu pareja. Y esa deuda no desaparece por el hecho de que te separes o divorces.
Si tu nombre figura en la escritura de constitución como deudor hipotecario, el banco te considera obligado frente a él sin importar dónde vivas, quién use la vivienda o qué hayan pactado tú y tu expareja en privado. El préstamo hipotecario se basa en dos cosas: los deudores que firmaron y la vivienda como garantía. Cambiar quién vive en la casa no modifica quién debe pagar.
Los pactos privados no valen ante el banco
Aquí viene otro punto crítico. Que tú y tu expareja acuerden que ella se encargará de la hipoteca es un acuerdo entre ustedes, pero carece de validez frente a la entidad financiera si no la interviene. El banco puede reclamar el pago a cualquiera de los dos deudores, porque ambos siguen en la escritura. Si uno deja de pagar creyendo que ya no le toca, el riesgo es serio: impagos, intereses, comisiones, reclamaciones. Además, si la venta posterior de la vivienda no cubre toda la deuda, el banco puede ir contra todos los bienes de quienes aparecen en la hipoteca.
Cómo salir de verdad de la hipoteca
La única vía legal es modificar el préstamo con intervención del banco. Eso puede hacerse a través de una novación hipotecaria o un cambio de deudor, siempre que la entidad lo apruebe. No es automático ni es gratis, pero es la forma de que una de las partes deje de estar obligada.
Si estás ante una separación y hay hipoteca de por medio, no tomes decisiones sobre la base de acuerdos informales. Lo que entre ustedes puede parecer justo ante el banco es papel mojado.
Fuente original: www.elperiodico.com
