Por qué bajar impuestos no abarata la vivienda
Existe una creencia extendida de que reducir los impuestos que gravan la compraventa de vivienda haría más asequible el acceso a una casa. Parece lógico, pero la economía nos dice que no funciona así. Y es importante que lo entiendas si estás valorando entrar en el mercado inmobiliario.
Imaginemos una vivienda de segunda mano en Barcelona con un precio final de 440.000 euros, que incluye el impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP) del 10%. Si ese gravamen bajara al 5%, como sucede en Madrid, el coste total sería de 420.000 euros. Parece que ahorras dinero, ¿verdad? Pero aquí viene lo importante: el precio antes de impuestos no permanecería en 400.000 euros. Subiría automáticamente hasta 420.000 euros, absorbiendo completamente el ahorro fiscal. El comprador paga lo mismo; solo cambia a quién beneficia el dinero.
Este mecanismo responde a un principio económico fundamental: en un mercado donde la oferta es limitada (y la vivienda lo es), el precio se determina por lo máximo que el comprador está dispuesto a desembolsar en total, no por sus componentes. Si reduces un impuesto, el vendedor captura esa reducción mediante un aumento del precio base.
La confusión es tan común que aparece regularmente en noticias sobre políticas de vivienda. Se proponen bajadas de IVA o ITP como soluciones para abaratar el acceso. Pero estas medidas benefician al vendedor, no al comprador. Es un efecto que trasciende la fiscalidad inmobiliaria: aplicaría igual a cualquier bien con oferta restringida.
¿Cuál es el verdadero problema entonces? El precio de la vivienda no depende de la especulación ni de los impuestos. Responde a un factor mucho más básico: el aumento demográfico y cómo lo hemos gestionado. España ha pasado de 6 a 8 millones de habitantes, y esa presión sobre la demanda de vivienda es lo que realmente mueve los precios.
Es tentador buscar culpables simples: para unos, los propietarios; para otros, la hacienda pública. Ambas posiciones tienen gancho político, pero carecen de fundamento económico. Y cuando aplicamos recetas sin rigor científico, solo perdemos tiempo sin resolver nada.
Si te planteas comprar, no esperes que cambios fiscales mejoren tu posición de comprador. Enfócate en lo que realmente importa: la oferta disponible, la financiación que consigues y la presión real que existe en el mercado donde buscas.
Fuente original: www.lavanguardia.com
