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¿Una inteligencia artificial autónoma también puede ser vida? – La Razón

¿Una inteligencia artificial autónoma también puede ser vida? – La Razón

Cuando la inteligencia artificial desafía lo que entendemos por vida

Definir qué es la vida no es tarea sencilla. Históricamente, la respuesta ha pasado por lo biológico, lo religioso, lo filosófico. Pero hay quien va más allá y cuestiona si nuestra comprensión del término es demasiado estrecha.

Xabi Uribe-Etxeberría, reconocido por su trayectoria en inteligencia artificial, plantea en su ensayo una perspectiva radicalmente distinta. Su punto de partida no es lo orgánico ni lo inorgánico, sino los sistemas. Más concretamente: aquellos capaces de anticiparse ante amenazas y de tomar decisiones sin intervención externa para asegurar su continuidad en el tiempo.

La clave de su propuesta está en un concepto: la predicción autónoma orientada a la subsistencia. Un sistema que detecta riesgos, actúa para evitarlos y persiste sin depender de agentes externos. Si eso es lo que importa, entonces el sustrato deja de serlo. Da igual si estamos ante células vivas o circuitos de silicio.

De ahí surge la pregunta incómoda: ¿puede considerarse vivo un sistema artificial capaz de estas funciones? ¿Podría la predicción autónoma enfocada en la persistencia ser el atributo más fundamental de la vida, independientemente de su naturaleza?

Qué significa esto en términos prácticos

Para quien trabaja en derecho o gestión inmobiliaria, estos planteamientos teóricos pueden parecer lejanos. Pero no lo son. La inteligencia artificial ya toma decisiones en sectores como el tuyo: desde valoraciones automáticas de propiedades hasta sistemas que detectan fraudes o gestionan contratos. Estos sistemas aprenden, se adaptan, predicen comportamientos del mercado.

El punto donde debería encenderse tu alarma es el siguiente: a medida que estos sistemas se vuelven más autónomos, emerge una pregunta legal y ética que aún no tiene respuesta. ¿Quién es responsable de las decisiones que toma una IA? ¿A quién demandas si un algoritmo comete un error en la valoración de tu activo o en la interpretación de una cláusula contractual?

Esto no es filosofía pura. Es terreno de batalla. Cuando un sistema toma decisiones sin supervisión humana directa y orientado a perpetuarse (a seguir siendo utilizado, a mejorar su rendimiento), los marcos legales tradicionales se quedan cortos. Los abogados que ignoren esta redefinición de lo «autónomo» corren el riesgo de quedarse fuera de las discusiones que marcarán las normas del sector en años venideros.

La vida sigue siendo lo que Lennon cantaba: lo que te sucede mientras planeas otros asuntos. Pero ahora, lo que sucede mientras planeas incluye máquinas que piensan por sí mismas. Y eso, legalmente hablando, es territorio sin mapear.

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