Una vivienda sin seguro queda desprotegida ante catástrofes, aunque muchos crean lo contrario
Casi el 20% de las viviendas en España no tiene póliza de seguros. La cifra varía mucho según dónde vivas: en grandes ciudades como Madrid o Barcelona el aseguramiento es alto, pero en zonas rurales del interior la situación es muy diferente. En algunas provincias como Cuenca, casi la mitad de los inmuebles carecen de cobertura.
Esta desigualdad responde a varios motivos. El tipo de vivienda influye: un piso en un bloque tiene riesgos diferentes a una casa unifamiliar aislada. También importa la edad del propietario. Los más jóvenes suelen tener hipoteca, lo que obliga a mantener un seguro vinculado al inmueble. Conforme se amortiza la deuda, muchas familias abandonan la cobertura. Las segundas residencias agravan el problema: permanecen vacías largas temporadas, acumulan daños sin que nadie los vea y el riesgo se multiplica.
Existe un error muy extendido que conviene aclarar. Mucha gente cree que si su vivienda sufre daños por una catástrofe natural —inundaciones, terremotos, episodios de viento extremo— el Consorcio de Compensación de Seguros cubrirá los perjuicios aunque no tenga póliza. No funciona así.
- El Consorcio solo indemniza cuando existe una póliza vigente y al corriente de pago
- La cobertura se calcula según los límites y condiciones de esa póliza, no de forma ilimitada
- Una vivienda sin seguro queda completamente fuera de la protección extraordinaria
El Consorcio no es un fondo público que resarza a todos los afectados. Interviene únicamente sobre inmuebles ya asegurados y respecto de riesgos catalogados como extraordinarios. Es importante que lo entiendas bien: el seguro privado es previo y obligatorio para que el Consorcio pueda actuar.
La DANA de Valencia en 2024 puso esto en evidencia. Las aseguradoras pagaron 562 millones ese año por fenómenos atmosféricos en general, pero solo por la DANA desembolsaron alrededor de 5.000 millones. El impacto fue tan grande que los propietarios valencianos reaccionaron: la tasa de viviendas aseguradas subió del 78,4% al 84,5%.
El clima está cambiando y los episodios extremos son cada vez más frecuentes y costosos. Esto hace que el seguro de hogar sea ya no una precaución, sino un elemento esencial, especialmente si tu vivienda permanece vacía buena parte del año. Los datos nacionales hablan de un 80,8% de viviendas aseguradas, pero esa cifra oculta fuertes disparidades territoriales. Antes de pensar que «en mi zona nadie se asegura», comprueba qué riesgos específicos enfrenta tu inmueble y qué pasaría si no tuvieras cobertura cuando llegara la próxima tormenta.
Fuente original: www.elperiodico.com
