Qué debes saber sobre la bonificación del 95% en Sucesiones al heredar vivienda
Cuando recibes una vivienda por herencia, la normativa tributaria te ofrece una posibilidad importante: reducir hasta el 95% del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Pero esta ventaja fiscal tiene un precio que muchos herederos no valoran correctamente hasta que es demasiado tarde.
El beneficio está disponible si el heredero es cónyuge, ascendiente, descendiente o pariente colateral mayor de sesenta y cinco años que conviviera con el fallecido durante los dos años previos. La reducción se aplica sobre el valor de la vivienda, con un tope nacional de 122.606,47 euros por heredero. Las comunidades autónomas pueden mejorar estas condiciones con bonificaciones adicionales, así que revisa la normativa específica de tu territorio.
Ahora bien, aquí está lo fundamental: esta rebaja tributaria no es un regalo sin ataduras. Para poder aplicarla, tienes que mantener la propiedad de la vivienda durante un mínimo de diez años desde el fallecimiento. No puedes venderla, no puedes donarla, no puedes hacer prácticamente nada con ella durante ese período si quieres conservar el beneficio fiscal.
Las consecuencias de incumplir el requisito
Si vendes o donas la vivienda antes de que se cumplan los diez años, la Hacienda Pública considerará que no has cumplido la condición y recuperará íntegramente el impuesto que dejó de ingresarse por la reducción. Además, tendrás que pagar intereses de demora sobre esa cantidad.
Es decir, no solo pierdes la ventaja fiscal, sino que además asumes una deuda tributaria con costes adicionales por el tiempo transcurrido.
- Requisito de permanencia: mínimo 10 años desde el fallecimiento
- No se puede vender ni donar la vivienda durante ese período
- Incumplimiento: devolución íntegra del impuesto ahorrado más intereses de demora
- Límite de reducción: 122.606,47 euros por heredero a nivel nacional
Desde una perspectiva práctica, esta bonificación requiere que valores bien tu situación antes de aceptarla. Si tienes planes de mudarte, si la vivienda no te interesa económicamente, o si prevés cambios en tu vida en el próximo decenio, el ahorro fiscal puede convertirse en una trampa costosa.
Muchos herederos cometen el error de mirar solo la cifra de la reducción sin calcular realmente qué supone no poder disponer libremente de un activo durante diez años. Un asesoramiento específico sobre tu caso concreto te ayuda a tomar una decisión consciente: aceptar la bonificación o declinarla para conservar flexibilidad sobre el patrimonio heredado.
Fuente original: www.elperiodico.com
