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Montse Cespedosa, experta en hipotecas: «Si vas a firmar un contrato de alquiler nunca renuncies a esta cláusula»

Montse Cespedosa, experta en hipotecas: «Si vas a firmar un contrato de alquiler nunca renuncies a esta cláusula»

El derecho que todo inquilino debe proteger en un contrato de alquiler

Cuando firmas un contrato de alquiler, hay un derecho que debes mantener siempre activo: el de tanteo y retracto. Se trata de dos herramientas legales diferentes pero complementarias que te protegen si el propietario decide vender la vivienda mientras tú estés viviendo en ella.

El derecho de tanteo funciona así: si el dueño quiere vender el inmueble, debe ofrecértelo primero a ti antes que a cualquier otro comprador. Tienes 30 días naturales desde que recibas la notificación para comunicarle si aceptas comprar la vivienda en las mismas condiciones que ofrece a terceros. Es decir, tienes prioridad de compra.

El derecho de retracto es tu segunda línea de defensa. Si el propietario te oculta la venta, no te informa correctamente o te ofrece condiciones menos favorables que las que luego acuerda con otro comprador, puedes ejercitar este derecho. Incluso después de que la venta se haya formalizado, tienes 30 días para anularla y exigir que se te vendan las mismas condiciones que al tercero.

Un ejemplo práctico: el propietario te pide 200.000 euros por la vivienda. Tú rechazas. Luego vende a otra persona por 180.000 euros. Con el derecho de retracto, puedes obligarle a vendértela a ti por esos mismos 180.000 euros, no por los 200.000 que te pidió inicialmente.

Por qué es crucial revisar lo que firmas

Muchos contratos incluyen cláusulas que eliminan o limitan estos derechos. A menudo, inquilinos los pierden sin darse cuenta porque no leen el documento con cuidado o desconocen su importancia. Esto es un error grave.

Antes de estampar tu firma, dedica tiempo a analizar cada apartado del contrato. Si ves que se menciona la renuncia a tanteo o retracto, recházalo. No es un gesto amigable que debas aceptar para «no complicar» la negociación. Son tus derechos, punto.

  • Comprueba que el contrato reconoce ambos derechos sin restricciones
  • Si aparecen cláusulas que los limitan, pide su modificación antes de firmar
  • Documenta cualquier comunicación del propietario sobre posibles ventas

La realidad es que muchas personas pierden oportunidades de compra o se ven perjudicadas económicamente porque no defendieron estos derechos desde el inicio. Un contrato bien revisado te evita problemas costosos después.

Fuente original: www.elperiodico.com

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