Dos provincias acaparan más de un tercio del alquiler en España
El mercado de alquiler español tiene un problema estructural que va más allá de su tamaño reducido: está enormemente concentrado. Madrid y Barcelona reúnen aproximadamente el 35% de todas las viviendas principales arrendadas del país. Para entender lo que esto significa, conviene tener claro que en 2021 apenas el 16,1% de las viviendas principales españolas funcionaba como alquiler. El resto estaba en propiedad.
La brecha respecto al resto del territorio es abrumadora. Valencia, tercera en la clasificación, apenas llega al 4,8%, mientras que Alicante se queda en el 3,8%. Dicho de otro modo: las dos grandes metrópolis reúnen más de cuatro veces el parque de alquiler que suman ambas provincias juntas. En números absolutos, si España disponía de cerca de tres millones de viviendas principales alquiladas en 2021, algo más de un millón estaba en Madrid y Barcelona.
Esta concentración no es casual. En Barcelona, más del 20% de las viviendas principales está arrendado, mientras que en Madrid la proporción oscila entre el 15% y el 20%. Son cifras muy superiores a la media nacional, lo que refleja que el alquiler tiene un peso específico mucho mayor en estos mercados.
Oferta insuficiente para cambios demográficos rápidos
Lo más preocupante es que la mayoría de viviendas alquiladas ya tienen inquilino. Las operaciones nuevas apenas representan el 15,5% del parque total de alquiler, equivalente al 1,8% de todas las viviendas principales de España. En otras palabras, menos de dos de cada cien viviendas utilizadas como residencia habitual entran anualmente al mercado del alquiler. Ampliar el horizonte a cinco años sitúa esta cifra acumulada alrededor del 6%.
Este doble problema —un parque reducido y fuertemente concentrado— genera una incapacidad clara para responder a aumentos rápidos de demanda. Los traslados laborales, la llegada de inmigrantes, la emancipación de jóvenes o la movilidad entre regiones encuentran un mercado con muy poca capacidad de reacción.
Presiones fuera de Madrid y Barcelona
Aunque la concentración es evidente, las tensiones no se limitan a ambas provincias. En 2021, al menos 14 provincias recibieron más nuevos residentes que viviendas de alquiler tenían disponibles. Toledo fue especialmente crítica, con 1,54 llegadas por cada vivienda arrendada. También superaron esta barrera provincias como Málaga, Teruel, Ávila, Cuenca, Navarra y Almería.
El alquiler actúa como mecanismo de acogida para quienes cambian de residencia. Los datos muestran una correlación directa entre llegadas desde otras provincias o del extranjero y la cantidad de viviendas disponibles. En 2021, el 20,4% de los residentes en alquiler era extranjero, aunque esta proporción ha crecido significativamente en años posteriores, intensificando una presión que un parque ya frágil no puede absorber.
Características del parque arrendado
Las viviendas en alquiler presentan perfiles distintos al de propiedad. El 78,6% se sitúa en bloques de edificios, frente al 68,3% de las viviendas en propiedad, concentrándose en áreas urbanas con mayor densidad. Además, son más pequeñas: rondan los 75 metros cuadrados de media, mientras que las viviendas en propiedad alcanzan los 89,6.
En Madrid y Barcelona encontrarás los pisos arrendados más pequeños y con una utilización más intensa. También hay mayor presencia de viviendas antiguas, especialmente las anteriores a 1971, y de edificios sin ascensor. Esta realidad limita las opciones disponibles y, en un contexto de poca oferta, puede presionar al alza los precios y reducir tus posibilidades de elección.
Fuente original: www.elperiodico.com
