La vivienda amplía la brecha de ingresos y patrimonio más que cualquier otro factor
Un reciente estudio coordinado desde el ámbito público y académico revela una realidad incómoda: la diferencia de renta entre quienes poseen casa y quienes la alquilan no deja de crecer desde 2008. Los números son contundentes. La renta mediana anual de un hogar propietario alcanza los 32.120 euros, mientras que la de un inquilino se queda en 21.335 euros. Es decir, un propietario gana de media un 51% más que alguien en situación de arrendamiento.
La brecha se vuelve aún más dramática cuando observas el patrimonio. Un inquilino acumula una riqueza neta mediana de apenas 2.217 euros. Un propietario de su vivienda principal, 193.919 euros. La diferencia es de casi 87 veces. Y si el propietario alquila un inmueble adicional, esa multiplicación llega a ser 184 veces superior.
Lo que preocupa a los autores del informe es que la vivienda funciona como un mecanismo de transferencia de dinero: cada pago de alquiler que hace un inquilino refuerza el patrimonio de quien posee la propiedad. Mientras tanto, el inquilino ve cómo su dinero se va sin generar riqueza propia.
La edad es menos determinante que ser o no propietario
Aquí viene un dato que relativiza la típica excusa generacional. Ser propietario o no importa más para tu futuro económico que tu edad. Los investigadores lo demuestran comparando jóvenes menores de 35 años con mayores de 64. La diferencia de riqueza entre estos dos grupos es de 11 veces. Sin embargo, la diferencia entre un inquilino y un propietario de cualquier edad es mucho mayor.
De hecho, la propiedad de vivienda entre menores de 35 años ha caído dramáticamente. En 2002, casi dos de cada tres jóvenes en esa franja vivían en una casa de su propiedad. Hoy, solo uno de cada tres. Es una transformación importante en 20 años.
Qué significa esto para ti como lector
Si eres inquilino, estos datos muestran por qué la presión para acceder a la propiedad es tan intensa: no es solo una cuestión psicológica o de seguridad habitacional. Es economía pura. Cada año que pagas alquiler es dinero que no construye patrimonio propio.
Si eres propietario, los números explican por qué el sector inmobiliario se mantiene como uno de los pilares de la riqueza en España: la vivienda no es solo un lugar donde vivir, es inversión.
Lo crítico es entender que esta dinámica perpetúa desigualdad. Quién accede a propiedad y quién no está determinando cada vez más el destino económico de las personas, al margen de su esfuerzo o capacidad profesional.
Fuente original: www.lavanguardia.com
