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Los propietarios de vivienda caen a mínimos y se sitúan en el 70,6 %

La propiedad inmobiliaria retrocede entre los españoles

Menos familias son propietarias de su vivienda principal. Los datos más recientes del Banco de España sitúan esta cifra en el 70,6 % durante 2024, una caída de 1,5 puntos porcentuales respecto a 2022. Es un descenso que se suma a una tendencia de largo plazo: hace poco más de una década, en 2011, casi nueve de cada diez hogares poseían algún activo inmobiliario.

Esta contracción no afecta por igual a todos los grupos de población. Algunos segmentos experimentan caídas particularmente pronunciadas que merecen tu atención si estás considerando tu situación patrimonial.

  • Los hogares con mayores recursos económicos (entre los percentiles 80 y 90 de riqueza) han reducido su tasa de propiedad en casi 6 puntos porcentuales.
  • Las familias cuyo cabeza de familia tiene entre 35 y 44 años registran una caída de 5,3 puntos porcentuales.
  • Los hogares con menores recursos (cuartil inferior) han perdido 5,4 puntos porcentuales de propietarios.

El panorama general de activos inmobiliarios también muestra cambios relevantes. Aunque el 82,6 % de las familias todavía posee algún bien inmueble, esta proporción ha bajado 1,3 puntos desde 2022 y ha descendido de forma continuada desde 2011, cuando alcanzaba el 89,4 %. Sin embargo, hay un matiz importante: el valor medio de esos activos ha subido un 3,8 %, situándose en 200.000 euros.

¿Qué significa esto en la práctica? Que aunque menos personas son propietarias, las que lo son concentran mayor valor patrimonial. Es una redistribución que genera consecuencias tanto para quienes tienen vivienda como para quienes aspiran a tenerla.

Desde una perspectiva jurídica y de asesoramiento, estos números reflejan presiones económicas reales. Los precios de acceso a la propiedad siguen siendo altos, los requisitos financieros se mantienen exigentes y las rentas disponibles no siempre crecen al ritmo de la vivienda. Las familias jóvenes adultas (35-44 años) experimentan dificultades particulares, probablemente porque coinciden hipotecas anteriores, educación de hijos y gastos familiares crecientes con un mercado laboral complejo.

Si contemplas la compra de una vivienda, es importante que no solo observes el precio final, sino que analices tu capacidad real de endeudamiento a largo plazo, las condiciones de financiación disponibles y, sobre todo, que revises con detalle la documentación legal de cualquier propiedad que consideres. Los cambios en la composición de propietarios también pueden influir en aspectos como la solvencia de comunidades de vecinos o la estabilidad de los inmuebles.

📰 Fuente original: www.fotocasa.es

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