Cómo funcionan realmente las comisiones entre inmobiliarias y porteros
En Valencia existe una práctica bien establecida: las inmobiliarias pagan a los porteros por alertarles de pisos que están en venta. Las cantidades oscilan entre 500 y 1.500 euros por operación, dependiendo del valor de la vivienda. Aunque pueda parecer una cantidad considerable, los agentes argumentan que no lo es si se compara con el precio final de muchas de estas propiedades, que superan el millón de euros.
Los conserjes son especialmente valiosos en determinadas áreas de la ciudad: el centro, Campanar y Quatre Carreres. En estas zonas, donde todavía funcionan porteros, los cajones de las porterías están llenos de tarjetas de visita de agentes que compiten por obtener información de primera mano sobre inmuebles a la venta.
Cómo se realizan estos pagos
Las transacciones se hacen en efectivo o mediante tarjetas regalo de grandes almacenes. Esta forma de proceder existe precisamente porque, como reconocen los propios inmobiliarios, se trata de un servicio que «no se puede facturar». El dinero cambia de manos una vez la compraventa se ha cerrado.
Lo importante es mantener una relación continuada con el portero. No basta con dejar tarjetas. Los agentes invierten también en cestas navideñas y otros detalles. Algunos incluso han intentado iniciativas más ambiciosas, como celebrar jornadas especiales, aunque sin demasiado éxito. Los porteros valencianos prefieren mantener las cosas discretas.
El papel del conserje como intermediario
El portero no solo avisa de que una vivienda está en venta. También recomienda el agente inmobiliario a los propietarios. Esto es especialmente relevante cuando se trata de herederos que acaban de perder a sus padres y buscan a quién confiar la venta del inmueble. El conserje, que lleva años en el edificio, tiene un peso importante en esa decisión.
La cifra de porteros activos en Valencia ha disminuido drásticamente. Actualmente quedan alrededor de 300, concentrados en fincas de clase alta del centro y en grandes urbanizaciones de la periferia con piscina y servicios.
Existe una diferencia notable entre porteros. Los de edificios nuevos con muchas unidades son más cautelosos y desconfían de los agentes, por miedo a represalias. En cambio, los de edificios antiguos del centro, donde viven menos vecinos, tienen un control mayor sobre la vida del inmueble y se sienten más cómodos colaborando.
Lo que debes saber si compras o vendes
Si eres vendedor, ten en cuenta que el portero puede ser un aliado importante. Si eres comprador, sabe que muchos pisos nunca llegan a portales inmobiliarios públicos: se venden en exclusiva a través de estas redes de conserjes. Acceder a ellas depende de que tengas buena relación con agentes que, a su vez, tengan ganada la confianza del portero.
La práctica es legal, aunque opaca. No hay fraude fiscal en el sentido técnico si el agente descuenta estos gastos de su factura a la inmobiliaria. El problema es que funciona como un circuito cerrado en el que algunos inmuebles nunca salen del «mercado negro» de la venta privada.
Fuente original: www.elperiodico.com
