Hipotecas verdes: un producto que no acaba de encajar en el mercado español
Las hipotecas verdes existen en el catálogo de algunos bancos, pero cada vez son más difíciles de encontrar. En el último año, la oferta se ha reducido de 19 productos a 15, y solo seis entidades las comercializan activamente: Abanca, Bankinter, CaixaBank, Cajamar, Banco Mediolanum y Triodos Bank. Grandes grupos como BBVA y Santander han dado marcha atrás en este segmento, lo que evidencia que el producto no está ganando tracción en el sector financiero español.
¿Cómo funcionan estas hipotecas? Son créditos diseñados para facilitar la compra o rehabilitación de viviendas con alto rendimiento energético. El requisito más común es que la casa cuente con certificación energética A o superior. Alternativamente, si compras una vivienda antigua y ejecutas obras que mejoren al menos un 30% su consumo energético —instalación de placas solares, aerotermia, aislamiento—, también puedes acceder a ellas una vez finalizada la reforma y certificada la mejora. A cambio de cumplir estos requisitos, el banco ofrece una bonificación en el tipo de interés, típicamente alrededor del 0,1%.
Aquí viene el problema que muchos no ven al principio: esa bonificación es insuficiente. El diferencial de las hipotecas verdes respecto a la media del Banco de España se ha ampliado hasta el 1,32%, lo que significa que en términos absolutos siguen siendo más caras que una hipoteca convencional. La rentabilidad real solo aparece si sumas el descuento de interés al ahorro mensual en la factura de energía, algo que es complicado calcular de antemano y que depende de muchas variables.
Además, el tipo de interés medio ha subido: pasó del 3,78% al 4,07% en el último año. No es una tendencia alentadora para un producto que necesita confianza y claridad.
¿Tiene futuro?
La normativa europea sigue empujando hacia una mayor eficiencia energética. Los criterios ESG están ganando peso en las políticas de riesgo de muchos bancos, y los fondos comunitarios destinados a rehabilitación energética generan demanda. Con un parque de viviendas envejecido, es probable que la presión regulatoria siga en aumento.
Pero por ahora, los bancos no están apostando fuertemente por estas hipotecas. La oferta cae, los precios suben y el producto no despega. Si estás pensando en acceder a una, ten presente que la verdadera ventaja económica no está en el descuento de interés, sino en la suma de todo lo demás: menor consumo de energía, mayor valor de la vivienda a largo plazo, posibles ayudas públicas a la rehabilitación. Sin eso, apenas compensa.
Fuente original: www.elperiodico.com
