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La inteligencia artificial entra de lleno en los colegios: así cambiará el próximo curso en Alicante

La inteligencia artificial entra de lleno en los colegios: así cambiará el próximo curso en Alicante

Cómo la IA está transformando la evaluación y la convivencia en las aulas

Durante el próximo curso académico, los centros educativos de Alicante intensificarán su formación en inteligencia artificial. La Conselleria de Educación ha anunciado que ampliará los programas dirigidos al profesorado y a los estudiantes para gestionar una realidad que ya está dentro de las aulas: herramientas como ChatGPT que los propios alumnos manejan sin supervisión formal.

El enfoque no se reduce a enseñar comandos o a prohibir. La administración educativa pretende abordar cuestiones complejas: cómo mantener la convivencia escolar, proteger la privacidad, desarrollar el pensamiento crítico y fomentar un uso responsable de la tecnología. Hay un curso especializado en inteligencia artificial aplicada a la orientación educativa. Además, se trabajará sobre los nuevos tipos de conflicto digital que surgen en los centros.

El dilema del profesorado: detectar fraude sin herramientas fiables

Aquí aparece uno de los grandes retos prácticos. No existe un método infalible para determinar si un trabajo ha sido generado por máquina solo leyéndolo. Los detectores automáticos fallan. Esto obliga a replantear cómo evaluar el aprendizaje.

En lugar de intentar atrapar al estudiante, tiene más sentido cambiar el sistema: defensas orales, trabajos realizados parcialmente en clase, ejercicios prácticos y seguimiento progresivo. Estas estrategias permiten comprobar si realmente hay comprensión detrás del resultado final.

Dónde está el límite entre herramienta y trampa

No es lo mismo pedir a la IA que explique un concepto de otra forma que copiar su respuesta íntegra. Tampoco es igual usarla para revisar un texto que pedirle que lo escriba completamente. El profesorado necesita criterios claros para enseñar esas diferencias.

La IA tiene usos pedagógicos legítimos: practicar idiomas, generar preguntas para estudiar, solicitar ejemplos adicionales de un problema, adaptar la dificultad de una explicación. El problema surge cuando sustituye el esfuerzo cognitivo que debería hacer el alumno.

Riesgos menos obvios: imágenes falsas y «alucinaciones»

La IA generativa no solo produce texto. Puede modificar fotografías o crear imágenes realistas. Esto abre una puerta a situaciones graves: ya ha habido casos donde menores han manipulado imágenes de compañeros y las han difundido. Las consecuencias legales y de convivencia pueden ser severas.

Además, estas herramientas generan respuestas que parecen correctas pero contienen errores factales. Para un adulto resulta más sencillo detectarlos. Para un estudiante que está aprendiendo precisamente ese contenido, es mucho más difícil. Por eso verificar la información se convierte en una habilidad esencial.

La formación en inteligencia artificial no puede ser únicamente técnica. Si los estudiantes no entienden que manipular imágenes de otros o distribuir contenido falso tiene consecuencias reales, la tecnología solo multiplicará los problemas de convivencia que los centros ya conocen.

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