El sector de la construcción en España pierde ritmo de crecimiento
Las previsiones para los próximos años no son especialmente optimistas. Aunque el sector seguirá expandiéndose, lo hará a un ritmo cada vez más lento. De un crecimiento del 4,3% en 2025 se pasará al 3,2% en 2026, para caer después al 2,4% en 2027 y al 1,8% en 2028. Esta desaceleración es coherente con lo que ocurre en el resto de Europa.
¿Qué hay detrás de esta tendencia? Varios factores confluyen. El primero es el encarecimiento de los costes de construcción que comenzó tras la invasión de Ucrania. Aunque los precios se han estabilizado, permanecen en niveles altos que presionan los proyectos. A esto se suma la incertidumbre del contexto geopolítico actual, que ya genera señales de alerta en el indicador de confianza empresarial. No es un dato menor: cuando los empresarios dudan, invierten menos.
Paradójicamente, llega esta ralentización en un momento en el que el Gobierno impulsa planes de vivienda para intentar frenar la crisis habitacional. La vivienda residencial tendrá un peso creciente en el sector: aportará el 38% del crecimiento este año y subirá al 44% en 2028. Se prevé que la construcción de nuevas promociones crezca un 5% en 2026 y 2027, y un 4,5% en 2028. Son cifras respetables consideradas en sí mismas, pero dentro de un entorno de desaceleración general.
Hay un problema más grave: el fin de los fondos Next Generation. Durante estos años han financiado proyectos de rehabilitación e ingeniería civil. Sin este apoyo europeo, ambos segmentos tendrán que sostener su actividad con recursos propios. La rehabilitación, por ejemplo, bajará del 2,9% en 2026 al 1,7% en 2027 y 2028. Existe incertidumbre sobre si los planes estatales de vivienda podrán compensar la ausencia de estas ayudas europeas.
En cuanto a la obra pública, la capacidad inversora empieza a agotarse. Los proyectos de ingeniería civil crecerán un 2% en 2026, se mantendrán planos en 2027 y caerán un 2% en 2028. Además, cuando hay inversión, tiende a priorizar el mantenimiento sobre nuevas construcciones. España tampoco se beneficiará tanto como otros países de la actual apuesta por defensa, que en otras naciones sí genera demanda de infraestructuras de transporte, energía y telecomunicaciones.
Un aspecto en el que sí hay esperanza es la mano de obra. La regularización extraordinaria de migrantes aprobada recientemente puede ayudar a reducir el déficit de trabajadores, especialmente en perfiles especializados. Es un alivio ante una carencia que ha estado limitando muchos proyectos.
Como propietario o inversor, estos datos te invitan a reflexionar sobre los plazos. Si consideras una compraventa o una reforma, ten en cuenta que los costes seguirán siendo elevados y que la disponibilidad de contratistas puede ser variable. Los proyectos de vivienda nueva mantendrán ritmo, pero otros segmentos de la construcción vivirán mayores incertidumbres.
Fuente original: www.lavanguardia.com
