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Julio Roda, experto agroalimentario: «La inteligencia artificial es una herramienta al servicio del conocimiento del agricultor y del técnico, que siguen siendo insustituibles»

Julio Roda, experto agroalimentario: «La inteligencia artificial es una herramienta al servicio del conocimiento del agricultor y del técnico, que siguen siendo insustituibles»

Tecnología en el campo: cuándo suma y cuándo distrae

La inteligencia artificial ha llegado a la agricultura para quedarse. Ya no es una promesa futura, sino una realidad operativa en explotaciones que compiten en mercados internacionales. Pero aquí viene lo importante: no se trata de sustituir al agricultor por máquinas, sino de darle herramientas que amplifiquen su conocimiento y su capacidad de decisión.

Los usos están ya identificados y en funcionamiento. La IA se aplica para anticipar cosechas con mayor precisión, optimizar sistemas de riego (ahorrando agua, un recurso cada vez más crítico), evaluar la calidad de los productos mediante visión artificial, y planificar la producción ajustando variables complejas: clima, demanda de mercado, logística. En la industria, la automatización y la digitalización completa proporcionan trazabilidad desde la finca hasta el punto de venta.

Esto es especialmente relevante en sectores como la producción de aceitunas, donde la competencia en mercados exigentes (estadounidense, europeo) obliga a mantener simultáneamente volumen alto, calidad estricta y sostenibilidad ambiental. Sin estos sistemas tecnológicos, ese equilibrio sería prácticamente imposible.

Lo que no debe olvidarse

  • La tecnología es un instrumento, no una sustituta del criterio humano.
  • El agricultor y el técnico siguen siendo imprescindibles: interpretan datos, toman decisiones, validan resultados.
  • La agricultura de precisión no solo mejora la productividad: reduce desperdicio de agua y aplicaciones innecesarias de tratamientos.
  • La trazabilidad digital es cada vez más un requisito, no una opción, para acceder a ciertos mercados.

Desde una perspectiva jurídica y comercial, conviene que entiendas dónde encaja la tecnología en tu negocio. Si trabajas en sector agroalimentario, necesitas que esos sistemas estén bien documentados: desde qué datos recogen hasta cómo se protegen, quién es responsable de ellos y cómo se cumplen las normativas de trazabilidad. La IA en el campo es potente, pero requiere gobernanza clara, contratos bien redactados con proveedores tecnológicos y protocolos internos que expliquen cómo se usan esos datos y en qué situaciones se necesita validación humana obligatoria.

No es suficiente instalar una herramienta. Hay que integrarla correctamente en tu operativa, establecer responsabilidades y asegurar que los equipos saben cuándo confiar en ella y cuándo desconectar y tomar una decisión por su cuenta. La tecnología multiplica la capacidad del agricultor, pero no lo reemplaza.

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