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Ibon Berasategui (32 años) vive en su aldea por menos de 300 euros al mes: gasta 100 en alquiler y unos 110 en comida: "No me da por comprar chocolatinas, bollerías, galletas y cosas de estas"

Ibon Berasategui (32 años) vive en su aldea por menos de 300 euros al mes: gasta 100 en alquiler y unos 110 en comida: "No me da por comprar chocolatinas, bollerías, galletas y cosas de estas"

Vivir en el campo: menos gastos, pero no es gratis

Abandonar la ciudad para instalarse en una aldea de montaña es una decisión que cada vez toma más gente. La promesa es clara: tranquilidad, naturaleza y, sobre todo, facturas mucho más bajas. Pero la realidad es más matizada de lo que parece.

Tomemos el caso concreto que se expone: vivir en una aldea asturiana cuesta alrededor de 250 euros mensuales. Eso incluye alquiler, suministros, internet y comida. En cualquier ciudad española, esas cifras serían risibles. Sin embargo, hay detalles que conviene entender si tú también estás pensando en hacer este cambio.

Cómo se distribuyen realmente los gastos

El alquiler ronda los 100 euros al mes. La alimentación, unos 110, aunque esto depende mucho de qué comas y cuánto produzcas tú mismo. La electricidad puede oscilar entre 10 y 22 euros según la zona y la estación. El gas, otros 15 euros aproximadamente. El agua, repartida anualmente, sale a céntimos al mes.

Lo que ves en estas cifras es la ausencia de ciertos gastos urbanos. No hay transporte público que pagar. No hay servicios de ocio, restaurantes ni tiendas de conveniencia a la vuelta de la esquina. Y, crucialmente, desaparece la presión de consumo: si no hay bollerías ni chocolatinas a mano, no las compras.

Qué debes saber antes de hacer el cambio

Si estás considerando mudarte a una zona rural, ten en cuenta:

  • Los suministros básicos son reales. No desaparecen porque vivas lejos de la ciudad. La luz, el agua y el gas siguen siendo gastos mensuales.
  • La vivienda rural suele ser más barata en alquiler, pero también en mantenimiento y calidad. Inspecciona bien antes de firmar nada.
  • La autosuficiencia parcial (huerto, gallinas) no es automática. Requiere trabajo, conocimiento y tiempo.
  • Necesitarás dinero para mudarte y para emergencias. Vivir con 250 euros mensuales deja poco margen.

Desde el punto de vista legal y administrativo, alquilar en una aldea o en la ciudad es exactamente lo mismo: necesitas un contrato claro, que especifique qué incluye el alquiler, quién paga qué servicios y en qué condiciones se puede rescindir. Los derechos del inquilino no cambian porque estés en medio de la montaña.

También es importante que verifiques la situación de la propiedad. Muchas casas rurales tienen historias complicadas: pueden estar en ruina progresiva, con problemas de humedad o acceso, o con titularidad poco clara. No cometas el error de asumir que por ser barato está bien resuelto legalmente.

La vida rural extremadamente económica es posible. Pero no es una escapatoria del todo. Es una elección consciente con ventajas reales y limitaciones concretas.

Fuente original: www.elperiodico.com

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