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De la emergencia nacional de Escrivá al no hay que construir a lo loco de Rodríguez: la vivienda desangra al crecimiento de la economía española

De la emergencia nacional de Escrivá al no hay que construir a lo loco de Rodríguez: la vivienda desangra al crecimiento de la economía española

La vivienda frena el bienestar real de los españoles pese al crecimiento económico

La economía española crece, los salarios mejoran y el empleo resiste. Pero hay un problema que devora esa mejora: los costes de vivienda. Mientras tu renta sube un porcentaje, el alquiler o la hipoteca suben más. El resultado es que tu bienestar real avanza mucho menos de lo que los números macroeconómicos sugieren.

El Banco de España ha alertado sobre la magnitud del problema. El país tiene un déficit de aproximadamente 750.000 viviendas frente al ritmo de creación de hogares. A eso se suma un parque público residual: solo el 1,5% de las viviendas construidas tienen protección pública, frente al 34% en Países Bajos, el 23,6% en Austria o el 21,5% en Dinamarca. La comparación es brutal.

Además, hay otros factores que reducen la oferta disponible. Alrededor de 900.000 viviendas están en manos de inversores extranjeros no residentes o se destinan al alquiler turístico. Aunque globalmente representa el 3,3% del parque, su efecto se concentra donde más duele: costas mediterráneas, islas y centros urbanos.

Los números de precio reflejan esa tensión. En los últimos cinco años, la vivienda ha subido acumulativamente un 46,5%. En el segundo trimestre de 2026, el valor medio alcanzó los 2.066 euros por metro cuadrado. Descontada la inflación, el avance real fue del 11,8% interanual. Trece comunidades autónomas registran ya incrementos superiores al 10%.

Lo paradójico es que mientras los precios suben, las operaciones de compraventa se enfrían. Hay menos transacciones, pero quienes compran pagan más. La oferta sigue siendo insuficiente y eso mantiene los precios en ascenso.

El impacto en tu capacidad de compra es directo. Según los datos disponibles, el esfuerzo teórico para comprar una vivienda se sitúa en el 35,7% de la renta disponible del hogar medio, superando ya los umbrales considerados prudentes. En Madrid, Barcelona o Málaga, ese esfuerzo alcanza el 52-64% de la renta.

Los desacuerdos sobre cómo abordar esto son evidentes. Mientras unos señalan que se trata de una emergencia nacional que requiere acción inmediata, otros advierten contra construir sin criterio. Entre ambas posiciones está atrapado el cuello de botella más importante de la economía española.

Desde el punto de vista jurídico y de accesibilidad, lo que afecta a los compradores y arrendatarios es que los precios han entrado en una dinámica que supera la capacidad de la mayoría de nuevos demandantes. No es solo un problema de dinero: es que los ratios de accesibilidad se han roto en la mayor parte del territorio.

Fuente original: www.elperiodico.com

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