La brecha de patrimonio entre inquilinos y propietarios: qué significa y por qué importa
Un informe reciente basado en datos del Banco de España pone cifras a una realidad que ya intuías: la diferencia de patrimonio entre quien alquila y quien es dueño de su casa es abismal. Los inquilinos tienen una riqueza neta mediana de 2.217 euros. Los propietarios, de 193.919 euros. Noventa veces más.
Pero el problema va más allá de esa brecha inicial. La vivienda funciona como un mecanismo de acumulación de riqueza. Mientras tú pagas alquiler mes a mes sin que eso genere patrimonio propio, quien es propietario ve cómo su casa se revaloriza. Eso significa que cada año que pasa, la distancia se hace mayor. No es solo que tengas menos dinero hoy: es que las reglas del juego están diseñadas para que acumules menos riqueza a futuro.
La diferencia es aún más brutal si comparamos inquilinos con arrendadores. Alguien que alquila una vivienda a terceros tiene una riqueza mediana de 407.975 euros, casi 185 veces más que un inquilino. Y quien gestiona varias viviendas en alquiler llega a cerca de un millón de euros, 450 veces más.
También afecta a la renta actual
No se trata solo de patrimonio acumulado. La renta anual también varía mucho según tu posición en el mercado residencial. Un hogar inquilino ingresa mediamente 21.335 euros al año. Un propietario que ocupa su vivienda, 32.120 euros. Un arrendador de una vivienda, 50.959 euros. Un multiarrendador, 80.375 euros.
El efecto es perverso: los que menos ingresos tienen son precisamente los que pagan alquiler, y ese dinero fluye hacia quienes ya tienen más riqueza. Es un mecanismo de transferencia de recursos que pocas personas ven explícitamente, pero que ocurre cada mes cuando haces la transferencia.
No es un problema solo de edad
Seguramente has oído que los jóvenes son más pobres porque son jóvenes. Eso es solo parcialmente cierto. En realidad, los jóvenes de hoy tienen menos patrimonio porque acceden mucho menos a la propiedad. Hace diez años, casi el 70% de los menores de 35 años era propietario de su vivienda. Ahora, menos del 32%. El cambio es brutal, y explica casi toda la brecha generacional en riqueza.
Además, el patrimonio residencial se concentra cada vez en menos manos. En 2002, el 90% de los hogares poseía el 65% de la riqueza en vivienda. Veinte años después, ese mismo 90% tiene solo el 58%. El 10% más rico pasó de concentrar el 35% al 42%. La escalera para subir se va haciendo más estrecha.
La subida de precios no beneficia a todos por igual
Cuando sube el precio de las viviendas, los propietarios ganan. Su patrimonio se revaloriza sin hacer nada. Tú, como inquilino, no solo no ganas nada: además ves cómo suben los alquileres. Es una doble penalización. Mientras quien ya tiene casa se beneficia de la inflación inmobiliaria, tú ves cómo una parte cada vez mayor de tu renta se va en alquiler.
Ante esta realidad, es fundamental que entiendas bien tu posición en el mercado residencial y las implicaciones que tiene a largo plazo. No es solo una decisión sobre dónde vivir este año: es una decisión sobre tu patrimonio futuro.
Fuente original: www.elperiodico.com
