Cuándo la inteligencia artificial deja de ser un accesorio
Cosentino, la multinacional almeriense, acaba de convertirse en la primera empresa industrial española en integrar Microsoft Discovery, una plataforma de inteligencia artificial orientada a acelerar la investigación y el desarrollo. Pero lo relevante no es solo eso: lo importante es cómo esta compañía está replanteando su estructura operativa alrededor de la IA, dejando atrás la idea de que la tecnología es una herramienta puntual y tratándola como un cambio de modelo empresarial.
Cuando hablamos de una «empresa pionera» o Frontier Firm en el sector, estamos ante organizaciones que han colocado la inteligencia artificial en el núcleo de cómo trabajan, deciden y crecen. No es un departamento. No es un proyecto piloto. Es estructura. Cosentino articula su enfoque en torno a cuatro ejes: optimizar procesos internos, mejorar la experiencia de sus empleados, redefinir cómo se relaciona con clientes e impulsar innovación real.
Lo que observamos en la práctica es más concreto. La compañía ha migrado su SAP a Azure con mejoras del 97,29% en tiempos críticos. Ha implementado CLAR, un agente de IA para gestión comercial que permite a los vendedores interactuar por voz y lenguaje natural desde cualquier dispositivo. Un comercial puede pedirle al asistente que redacte un correo, consulte el CRM, envíe un mensaje por Teams o incluso desbloquee propuestas paralizadas extrayendo datos de múltiples fuentes. Mientras tanto, en el ámbito comercial puro, estas soluciones ya han liberado un 36% del tiempo.
Hay un aspecto que no debes pasar por alto: la seguridad. Cosentino ha integrado la protección desde el inicio de la transformación, no como algo que se añade después. Eso es crucial. Cualquier cambio tecnológico que no contemple desde el principio cómo proteger datos, identidades y operaciones se convierte en un riesgo.
Un error frecuente es creer que la IA es solo para grandes empresas multinacionales. La realidad es que el cambio de mentalidad —pasar de herramientas aisladas a capacidades estructurales— es independiente del tamaño. Lo que sí requiere es claridad sobre qué queremos lograr. ¿Reducir tiempo? ¿Mejorar decisiones? ¿Liberar capacidad humana para tareas de mayor valor?
Microsoft Discovery lleva esta lógica aún más lejos. En lugar de experimentar con cientos de formulaciones en laboratorio, el equipo de I+D puede usar simulación predictiva para anticipar resultados. Eso cambia radicalmente el coste y el tiempo de innovación.
Lo interesante para cualquier empresa es entender que esta transformación no ocurre de la noche a la mañana, ni es solo cuestión de comprar licencias. Cosentino lleva años construyendo esta capacidad: comenzó con Microsoft 365, Power BI y soluciones cloud; luego avanzó hacia IoT y sensorización de fábricas; ahora integra agentes de IA complejos. Es evolución arquitectónica, no revolución improvisada.
