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Carlos Llull, experto en aire acondicionado: "El problema es cuánto calor entra en la vivienda…"

Carlos Llull, experto en aire acondicionado: "El problema es cuánto calor entra en la vivienda…"

El aire acondicionado y el aislamiento térmico: dónde está el verdadero gasto

Cuando llega el calor, los aparatos de climatización se convierten en imprescindibles. Pero junto a su uso crecen también las dudas sobre cuánto dinero consumen y cuál es la forma más eficiente de utilizarlos. Una pregunta recurrente es si conviene dejar el equipo funcionando toda la noche o apagarlo y reiniciarlo varias veces.

La respuesta no es tan obvia como parece. Los equipos modernos de aire acondicionado no trabajan al máximo de potencia durante todo el tiempo que permanecen encendidos. Una vez alcanzan la temperatura que has programado, se autorregulan automáticamente y reducen significativamente su consumo. Esto es algo que muchas personas desconocen, y es precisamente lo que genera confusión sobre cuál es la opción más económica.

Imagina que aprietas el botón a las diez de la noche cuando tu habitación marca 29 grados y fijas el termostato en 24. El aparato enfría el espacio hasta ese punto y luego reduce su potencia de forma automática. Si en ese momento lo apagas porque crees que ahorrarás dinero, las paredes irán acumulando calor durante las horas siguientes. A las tres de la madrugada, cuando te despiertes incómodo, tendrás que encenderlo de nuevo, y entonces sí que consumirá mucha más energía porque debe enfriar toda la habitación desde cero.

Consideremos un ejemplo concreto: un equipo de 1.500 vatios funcionando durante ocho horas en una noche de mucho calor podría suponer un gasto cercano a un euro en electricidad. No es una cifra alarmante si lo comparas con lo que muchos temen.

Donde está el verdadero problema

El error conceptual más común es pensar que el aire acondicionado es el culpable principal de facturas elevadas. En realidad, el problema real radica en cuánto calor consigue entrar en tu vivienda desde el exterior. Si tu casa tiene un aislamiento térmico deficiente, si el sol golpea directamente las ventanas durante todo el día o si hay fugas de aire por puertas y grietas, entonces el aparato debe esforzarse mucho más para mantener la temperatura que deseas.

Por lo tanto, antes de obsesionarse con apagar y encender constantemente el aire acondicionado, es más útil enfocarse en mejorar el aislamiento, usar cortinas o persianas para bloquear la radiación solar, y sellar cualquier entrada de aire caliente que sea evitable.

Los equipos actuales están diseñados precisamente para autorregularse y ajustar su consumo según sea necesario. Apagar y encender continuamente puede resultar contraproducente tanto para tu bolsillo como para la durabilidad del aparato.

Fuente original: www.elperiodico.com

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