Cuando la tecnología llega al cine: la apuesta de Affleck por herramientas colaborativas
Hace poco más de dos años, Ben Affleck identificó una amenaza clara: la Inteligencia Artificial generativa podría transformar radicalmente la industria del cine. Pero donde otros vieron solo un riesgo, él vio una oportunidad. En lugar de rechazar la tecnología, decidió encauzarla hacia un objetivo concreto: crear herramientas que permitieran a los cineastas mantener el control creativo.
De ahí nació InterPositive, una empresa que reunió a ingenieros especializados para desarrollar algo muy específico: un modelo de IA entrenado con datos exclusivos capturados en entornos de producción real. El propósito era claro desde el inicio: que la tecnología comprendiera la lógica visual y la consistencia que caracteriza el lenguaje cinematográfico, respetando en todo momento las normas que definen la industria.
¿Cuál era el caso de uso? Situaciones muy concretas que cualquiera que haya trabajado en postproducción reconoce al instante: una toma faltante, problemas de iluminación, necesidad de retocar un elemento del fondo. En todos esos escenarios, la IA podía intervenir manteniendo las decisiones artísticas en manos de los creadores, no automatizando la dirección creativa.
Netflix adquirió InterPositive en marzo de este año. La cifra, revelada ahora, asciende a 587 millones de dólares, aproximadamente 514 millones de euros. Affleck permanece vinculado a la plataforma como consejero senior, lo que sugiere que su rol en la empresa no termina con la venta.
Qué significa esto en términos prácticos
- La apuesta de Netflix por herramientas de IA específicamente diseñadas para la industria audiovisual muestra un cambio de mentalidad: la tecnología no reemplaza creativos, sino que los potencia.
- Para productoras y directores, esto podría traducirse en reducción de tiempos y costes en postproducción, siempre que esas herramientas se generalicen.
- El error común es asumir que cualquier modelo de IA vale para cualquier tarea. La especificidad importa: una IA entrenada con miles de películas entiende cosas que una IA genérica jamás captaría sobre coherencia visual o convenciones del cine.
Lo interesante aquí es que el modelo de negocio que Affleck eligió no fue el de sustituir profesionales, sino el de crear capas tecnológicas que trabajen junto a ellos. Eso es, en realidad, lo que la mayoría de los sectores deberían estar pensando ahora mismo.
