Qué dicen las cifras
El registro de solicitantes de vivienda con protección oficial que gestiona la Agència de l’Habitatge de Catalunya incluye también las peticiones que llegan al Ayuntamiento de Barcelona. Según los últimos datos disponibles, que son del primer trimestre de este año, tiene inscritos a más de 139.000 hogares. Son un 7,7 % más que en 2025 y es la segunda cifra más alta desde que hay estadística. Solo en 2020 la lista fue más larga, con unos 141.000 inscritos. Después de aquel pico la lista bajó mucho, pero desde 2023 vuelve a crecer a medida que se agrava el problema de acceso a la vivienda.
El dato tiene dos matices. Primero, parte del aumento se debe a que la Generalitat ha automatizado la inscripción y ahora apuntarse cuesta menos. Segundo, los hogares que esperan son en realidad más, porque varios municipios tienen su propio registro y no cuentan en esta estadística. Es el caso de Badalona, Sabadell, l’Hospitalet de Llobregat, Cornellà, Terrassa, Lleida, Mataró o Vic, entre otros.
Por qué la oferta no llega para todos
El contexto explica la presión. En el último año la compraventa se ha encarecido en torno a un 10 % en Cataluña y sigue habiendo pocos pisos de alquiler. Mientras tanto, se construye poca vivienda protegida. Un ejemplo: la Associació de Promotors de Catalunya ha presentado esta semana datos de la provincia de Girona. En los últimos cinco años se han construido allí 366 viviendas con calificación provisional de protegidas, unas 70 al año. En 2025 se calificaron 79, un 60 % menos que el año anterior. Los promotores piden construir el doble y reforzar la parte protegida.
La conclusión práctica para ti es clara. Estar inscrito no te garantiza un piso. Pero si no lo estás, no puedes optar a ninguna promoción que se adjudique a través del registro. Si cumples los requisitos y necesitas vivienda, apuntarte es el primer paso. Lo que viene después tiene más trampas de lo que parece.
Los requisitos hay que mantenerlos, no solo cumplirlos el primer día
Para inscribirte tienes que:
- Ser mayor de edad o estar emancipado.
- Acreditar que necesitas vivienda.
- Estar empadronado en un municipio catalán.
- No superar el límite de ingresos de la normativa de protección oficial.
- No estar en ninguna de las causas de exclusión.
El límite de ingresos no es una cifra fija para todos: depende del IRSC, del número de miembros de la unidad de convivencia y de la zona donde está el municipio.
Lo que más se olvida es que estos requisitos se tienen que mantener durante toda la vigencia de la inscripción, no solo el día que presentas la solicitud. Conviene vigilar estos puntos:
- Una persona no puede aparecer en dos solicitudes ni formar parte de dos unidades de convivencia a la vez. Si te separas, te vas de casa de tus padres o empiezas a vivir en pareja, revisa cómo queda tu inscripción.
- La inscripción caduca. Apunta la fecha de vencimiento y renuévala a tiempo. Si la dejas caducar, quedas fuera de las adjudicaciones que se convoquen mientras tanto.
- Si cobras más o cambias de empadronamiento, puedes dejar de cumplir los requisitos. Compruébalo antes de que te llamen para una adjudicación, no después.
- Si vives en un municipio con registro propio, puede que no te baste con estar inscrito en el de la Agència para las promociones de allí. Pregunta en tu ayuntamiento qué registro usan.
El error que más caro sale: renunciar sin motivo
Cuando por fin te adjudican un piso, es fácil tener dudas porque no te convence el barrio, la planta o la distribución. Pero si renuncias sin causa justificada al piso adjudicado, o a participar en un procedimiento de adjudicación, te excluyen del registro. Además, no puedes volver a inscribirte durante los cinco años siguientes. Con listas de este tamaño, pasar cinco años fuera es casi como renunciar a la vivienda protegida.
Antes de presentarte a una promoción, lee las bases con calma. Mira si el piso es de compra, de alquiler o de alquiler con opción a compra, cuál es el precio máximo y cuánto tendrás que pagar cada mes. Fíjate también en el plazo para entregar la documentación y en las limitaciones que tendrá el piso si algún día lo quieres vender o alquilar. Si solo te fijas en el precio, te puedes encontrar con condiciones que no esperabas.
Quizá tengas dudas concretas: si tu motivo para renunciar se considera justificado, si has declarado bien tu unidad de convivencia o si un cambio de ingresos te deja fuera. En ese caso, consulta a un profesional o a la oficina local de vivienda antes de decidir, no cuando ya te haya llegado la notificación. Una consulta a tiempo puede evitarte quedarte cinco años fuera.
