La hipoteca fija es aquella en la que el tipo de interés permanece constante durante toda la vida del préstamo. Desde el primer día hasta el último, pagas exactamente la misma cuota mensual, independientemente de cómo evolucione el Euríbor u otros índices de referencia.
Es la opción preferida por quienes buscan tranquilidad financiera. Al conocer de antemano el importe exacto de cada mensualidad, puedes planificar tu economía doméstica con total precisión y evitar sorpresas ante subidas inesperadas de los tipos de interés.
Los bancos suelen ofrecer hipotecas fijas con plazos de entre 15 y 30 años, aunque algunos permiten hasta 40. El tipo fijo suele ser ligeramente superior al variable inicial, pero a cambio ofrece una seguridad que muchos perfiles valoran enormemente.
Ideal para: Familias, primera vivienda y perfiles conservadores que priorizan la seguridad.
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