La entrega del expediente completo: un cambio de comportamiento administrativo
Por primera vez en 39 promociones del Curso de Formación Básica del Institut de Seguretat Pública de Catalunya, la Generalitat ha entregado de forma voluntaria el expediente íntegro a un aspirante sin que un juzgado lo requiriera. Hasta ahora, los aspirantes solo accedían a esta documentación —que supera las 200 páginas— cuando un proceso judicial ya estaba en marcha, y frecuentemente ni siquiera de manera completa.
Este cambio es importante porque refleja un viraje en el comportamiento de la Administración. Durante casi cuatro décadas de promociones, la opacidad ha sido la norma. Ahora, por iniciativa propia, la entrega ocurre de otro modo. Eso no es casualidad: está directamente vinculado a los recursos, reclamaciones y requerimientos de información que se han presentado de forma continuada ante estos órganos.
Aunque la entrega representa un avance, sigue siendo incompleta. Faltan las grabaciones de las prácticas interdisciplinarias, que son precisamente lo que permitiría verificar qué sucedió realmente durante los ejercicios evaluados. Sin ese material audiovisual, el expediente documenta el resultado —un APTO o un NO APTO—, pero no el hecho que fue evaluado.
Por qué acceder a tu expediente es un derecho, no un trámite
Conocer el contenido del procedimiento que te afecta es un derecho fundamental, no un formalismo burocrático. En las pruebas basadas en observación directa, donde hay menos rastro documental, la diferencia entre aprobar y ser declarado NO APTO puede depender de una anotación, de cómo se redactó un informe o de cómo se interpretó un momento concreto del ejercicio.
Si eres declarado NO APTO, te enfrentas al reto de impugnar una calificación sin haber visto jamás los documentos que la fundamentan. Es una posición de desventaja clara.
La falta de acceso al expediente puede constituir un obstáculo para ejercer tus derechos civiles reconocidos por la Constitución. Cuando una Administración retiene información que te incumbe, actúa contra principios básicos de transparencia y de debido procedimiento.
Lo que no está en el expediente es lo más importante
Las grabaciones de las prácticas interdisciplinarias son el material que te permitiría contrastar la evaluación. Sin ellas, depende de descripciones escritas, anotaciones subjetivas e informes cuya redacción no controlaste.
Esto no es un detalle menor. Es la diferencia entre tener acceso a prueba objetiva —lo que ocurrió realmente— y confiar únicamente en registros documentales que ya están filtrados por la perspectiva de quien evaluó.
Un error frecuente es asumir que si no ves el expediente es porque no hay nada que ver, o que las evaluaciones están correctas simplemente porque nadie te las cuestionó. La realidad es que durante 39 promociones, ni siquiera se entregaba. El cambio ahora apunta a que esa práctica de retención ya no es sostenible.
Fuente original: boe.es
