Cuando la determinación supera las circunstancias: el poder de la disciplina en las oposiciones
La historia de Valter Fonseca dos Santos, un brasileño que aprobó unas oposiciones para sepulturero mientras vivía sin hogar, merece ser analizada desde una perspectiva que va más allá de la anécdota emotiva. No se trata solo de un relato inspirador, sino de una lección sobre qué hace que alguien consiga plaza en un proceso selectivo.
Valter pasó 16 años viviendo en la calle en Patos de Minas, en el estado de Minas Gerais. Durante ese período realizó trabajos esporádicos, como en plantaciones, pero nunca consiguió estabilidad. En 2015, a través de un centro de asistencia social, supo de una convocatoria municipal para tres plazas de sepulturero. Dedicó los siguientes cuatro meses a prepararse de forma sistemática: cuatro horas diarias estudiando en espacios públicos, parques y plazas donde podía encontrar luz suficiente.
En el examen, obtuvo 26 aciertos de 30 preguntas, la mejor puntuación entre 22 candidatos. No fue el único aspirante que aprobó: hubo otros dos que también superaron el proceso. Pero él quedó en primer lugar.
Lo que esto dice sobre la preparación de oposiciones
Hay un error común en quienes se preparan para estas pruebas: creer que necesitan condiciones perfectas para tener éxito. Espacios de estudio caros, cursos especializados, horarios sin distracciones. Todo eso ayuda, sin duda. Pero la evidencia aquí es contundente: lo que marca la diferencia es la constancia y la estructura en el trabajo diario.
Valter no tenía acceso a bibliotecas digitales, a tutores, a manuales actualizados ni a simulacros de exámenes. Tenía cuatro horas cada día y la disciplina de mantener ese ritmo durante dieciséis semanas. Eso fue suficiente para superar a personas que presumiblemente contaban con muchos más recursos.
Lo que consiguió después fue lo que realmente importaba: un contrato con salario mensual de más de 800 reales (aproximadamente 132 euros), vales de comida, seguro médico y, sobre todo, la posibilidad de dejar la calle. Su primer objetivo fue claro: alquilar una vivienda digna con sus primeros ingresos.
Cuando prepares unas oposiciones, pregúntate qué es lo fundamental: ¿disponer de todas las herramientas posibles o establecer un plan viable y ejecutarlo sin excepciones? La respuesta está en Patos de Minas.
