Cuatro intentos hasta lograrlo: así es la carrera de muchos aspirantes a la docencia pública
El próximo 1 de septiembre, Asturias contará con más de 10.000 profesores fijos en la escuela pública. En total, el sistema educativo asturiano tendrá 12.822 docentes entre personal con plaza definitiva e interinos. Las 548 nuevas plazas surgidas de las oposiciones de junio han permitido que muchos aspirantes terminen su búsqueda de estabilidad laboral.
El caso de Silvia González López ilustra bien la realidad de quienes optan a la docencia pública en España. Con 39 años, ha vivido desde 2019 un periplo que acaba de cerrarse. Cuatro convocatorias fueron necesarias para superar las pruebas. Durante estos años trabajó como interina en escuelas de educación infantil y primaria, una situación que genera incertidumbre año tras año. Como relata ella misma, llegar a finales de agosto sin saber dónde tendrías clase al día siguiente es agotador.
Lo que marca la diferencia en su caso fue el desempeño en junio. En la parte práctica obtuvo la máxima calificación, un 10. En su tribunal, solo doce de los aspirantes presentados consiguieron pasar el primer filtro, lo que muestra la dureza de unas pruebas donde el índice de suspensos fue notablemente alto. Su excelente resultado en la fase definitiva le aseguró plaza inmediatamente.
Un detalle que añade tranquilidad al logro: su destino es Pravia, muy cerca de su residencia. Para alguien que ha vivido años sin saber dónde iría a trabajar, poder firmar en la Consejería y saber que pisará un aula a apenas unos minutos de casa cierra un ciclo de siete años de espera.
Lo que conviene tener claro si estás en una situación parecida es que la durabilidad del proceso es normal. Muchos aspirantes necesitan varios intentos. Durante ese tiempo, la mayoría trabaja como interino, lo que ofrece experiencia profesional pero también precariedad contractual. Cada verano, tu situación laboral queda en suspenso. Además, las oposiciones docentes tienen tasas de aprobado bajas: las plazas son limitadas y la competencia es feroz. Esto no es fallo tuyo; es la naturaleza de un sistema donde hay muchos más candidatos que vacantes. El punto fuerte está en prepararse bien, conocer exactamente qué piden en las pruebas y no desmoralizarse tras un suspenso. Algunos necesitan dos intentos; otros, cuatro. Silvia González lo ha vivido.
