Persistencia y formación: las claves de dos opositores que logran plaza en Galicia
Cada convocatoria de oposiciones docentes deja números que hablan por sí solos. De las más de 16.000 inscripciones en el proceso de la Consellería de Educación gallega, apenas 11.531 personas se presentaron. De esas, solo el 16 por ciento superó la primera prueba. Al final, poco más de mil nombres aparecieron en el listado de aprobados publicado en el Diario Oficial de Galicia. Entre ellos, dos casos que merecen atención: Ofelia Novo Fernández, maestra de Educación Infantil con la mejor calificación global (8,4504), y Manuel Núñez Lugilde, profesor de Secundaria con un 8,32. Ambos lucenses comparten algo más que unas excelentes notas: el camino fue largo y difícil antes de conseguir su objetivo.
Ofelia se presentó cuatro veces. Manuel, seis. Ni para uno ni para otro fue cuestión de suerte en el primer intento. Lo que cambia la ecuación, según cuentan, es la combinación de vocación real, formación constante y, esto es importante, la capacidad de organizarse cuando ya trabajas en las aulas.
Cómo compatibilizar trabajo y estudio
Ofelia completó su diplomatura en Magisterio con un grado en Pedagogía y un posgrado en Neuropsicología y Educación. Mientras estudiaba para las oposiciones, aprovechaba la jornada partida de su escuela para repasar incluso en la comida. Los fines de semana los dedicaba enteros a prepararse; no permitía trasnoches si quedaba con amigos. Contó con una academia que la acompañó no solo en contenidos, sino psicológicamente, porque admite que el proceso es «muy duro».
Manuel optó por dos horas de estudio matutino y dos por la tarde, acudiendo a una academia los sábados. Como Ofelia, solicitó una reducción de jornada laboral en sus intentos previos. Esto no es un detalle menor: trabajar como docente mientras te preparas para oposiciones agota, y ambos reconocen que necesitaron ese ajuste.
Más allá de memorizar
Lo que marca diferencia no es solo el número de horas invertido. Ofelia subraya que la experiencia en el aula aporta «bagaje» que no se puede sustituir. También defiende que un docente debe tener «inquietudes culturales», ampliar lecturas más allá de lo puramente didáctico. En su caso, apostó por un proyecto de arte que reflejara esa visión más amplia de la educación.
Manuel, por su parte, señala que la «constancia» es la verdadera clave. Acumuló más experiencia en sucesivas convocatorias, aprendiendo de cada intento anterior.
Ambos coinciden en algo fundamental: lograr la plaza no es el final del camino. La formación continua es obligatoria. Para Ofelia, trabajar con niños de 3 a 6 años exige mantenerse actualizada en atención temprana y prevención. Para Manuel, especialista en Tecnología, el reto es seguir el ritmo de cambios en Inteligencia Artificial y herramientas digitales que avanzan constantemente.
Si esperas presentarte a oposiciones docentes, estos ejemplos señalan qué funciona realmente: vocación genuina, tiempo de calidad dedicado al estudio, acompañamiento profesional, y sobre todo, no rendirse después del primer fracaso. La plaza pública en enseñanza es competitiva, pero posible.
