Qué significa que queden plazas sin cubrir en oposiciones de Maestros
La última convocatoria de oposiciones al cuerpo de Maestros en Murcia no ha cubierto todas las plazas: se quedan 111 vacantes de las 1.607 que se ofertaron. Esto es relevante porque afecta tanto a la dotación de personal en los centros como a los candidatos que finalmente acceden. No es un problema menor, sobre todo cuando hay especialidades donde la demanda de profesores es mayor.
Lo que más sorprende de estos datos es el desequilibrio entre la primera y la segunda prueba. Mientras que en la segunda fase aprueban porcentajes muy altos de candidatos (entre el 91 % y el 97 %), en la primera sucede todo lo contrario: apenas el 24 % aprueba en Inglés y el 28 % en Audición y Lenguaje. Ese contraste es importante: sugiere que el primer examen es muy selectivo, quizá demasiado, y que quienes logran pasar la segunda fase tienen pocas dificultades. El sindicato STERM Intersindical lo ve como una falta de ajuste en el modelo de evaluación, considerando que la primera prueba no mide correctamente las competencias reales del docente.
Hay otro aspecto que merece atención: las plazas reservadas para personas con discapacidad. De las 111 vacantes, 86 corresponden a este turno. Según la normativa regional, estas no se incorporan al turno libre, sino que permanecen reservadas para convocatorias futuras. Eso significa más tiempo de espera para cubrir esos puestos y una menor flexibilidad en el sistema.
Qué debes valorar si presentas oposiciones
- Los porcentajes de aprobados varían mucho según la especialidad. Inglés y Audición y Lenguaje tienen las tasas más bajas en la primera prueba.
- El sistema de dos fases tiene un efecto embudo: muchos caen en la primera, pero casi todos los que llegan a la segunda tienen opciones de aprobado.
- La reserva de plazas para discapacitados que no se transfiere a turno libre implica que esos puestos tardará más en ocuparse.
Un error habitual es pensar que una oposición con muchas plazas es más fácil de aprobar. Lo que importa es la proporción entre candidatos y plazas, pero también la dureza de cada fase. Aquí tienes un ejemplo: hay 1.607 plazas, pero muchas quedan sin cubrir porque el primer filtro es muy exigente.
Desde el punto de vista administrativo, queda claro que el proceso selectivo necesita revisión. Las administraciones públicas tienen margen para mejorar cómo se estructura estas convocatorias: desde la definición de criterios hasta la organización práctica de los tribunales. Si opositarás próximamente, ten en cuenta que el sistema puede cambiar, pero también que las tasas de aprobado en cada fase te dan pistas sobre dónde está el cuello de botella.
