Cómo compatibilizar el trabajo a tiempo completo con la preparación de una oposición
Prepararse para una oposición mientras trabajas a jornada completa es factible, pero requiere un cambio radical en tu organización del tiempo. El caso de Gregorio ilustra bien los márgenes reales con los que trabajas y qué implica de verdad alcanzar tu objetivo.
Gregorio comenzó en octubre desde cero, sin haber estudiado en años. Su jornada laboral iba de diez de la mañana a siete de la tarde. Los dos primeros meses intentó una estrategia convencional: madrugaba hasta las nueve, estudiaba media hora, y al regresar del trabajo retomaba el estudio una hora más. El resultado fue decepcionante. Tres horas diarias, incluso sumando el tiempo del fin de semana, se quedaban cortas para competir en un examen con otros candidatos que disponían de jornada parcial o tiempo completo para prepararse.
Con nueve meses por delante hasta la convocatoria, tomó una decisión extrema: adelantar el despertador a las cuatro de la madrugada. De cuatro y media a nueve estaba estudiando, luego trabajaba hasta las siete y media, y por la noche añadía una hora más. Los fines de semana mantenía el mismo ritmo de madrugada, estudiaba hasta la comida, descansaba lo justo y volvía a coger los apuntes desde las cinco hasta las nueve de la noche. En total acumulaba unas 55 horas semanales entre trabajo y estudio.
Qué debes tener en cuenta
- La cantidad mínima de horas que necesitas depende del tipo de oposición y de tu punto de partida. Si trabajas a tiempo completo, es poco realista pensar que tres horas diarias te llevarán al aprobado en la mayoría de pruebas.
- El factor determinante no es la energía inicial, sino tu capacidad de mantener el ritmo semana tras semana sin abandonar. Muchos candidatos comienzan fuertes y decaen a los dos meses.
- Los horarios extremos (madrugadas) funcionan si tu cuerpo los tolera, pero antes de implementarlos debes conocer tu propio ritmo circadiano. No todos rendimos igual a las cuatro de la mañana.
- Los fines de semana no son opcionales: son donde puedes ganar la diferencia que te falta. Si trabajas entre semana, el sábado y domingo no son descanso, son jornadas de estudio intensivo.
Un error frecuente es creer que una academia online o un método de estudio te resolverán el problema de tiempo. La realidad es que ninguna herramienta te regala horas. Lo que sí puede hacer es optimizar las que tienes, pero tú eres quien debe poner esas horas encima de la mesa.
Antes de empezar, calcula honestamente cuánto tiempo puedes extraer de tu día sin sacrificar tu salud ni tu empleo. Si la cifra es baja, igual necesitas replantear cuándo presentarte a la prueba o si conviene buscar un trabajo con menos horario durante la preparación.
