Qué ha pasado con el euríbor esta semana
El euríbor a doce meses cotizaba este martes y miércoles en torno al 3,33 %. Con esos valores, la media provisional de septiembre se sitúa ya alrededor del 3,22 %, la más alta de 2026. En agosto la media cerró cerca del 2,95 % y en septiembre de 2025 estaba en el 2,172 %. En los dos últimos días el dato diario ha bajado un poco, pero la media del mes sigue subiendo. Es pura aritmética: mientras cada nuevo valor diario quede por encima de la media acumulada, la media sube.
Todo esto pasa después de la decisión del Banco Central Europeo del 10 de septiembre, que subió los tipos oficiales 25 puntos básicos y dejó la facilidad de depósito en el 2,50 %. Sus próximas reuniones de política monetaria son el 29 de octubre y el 17 de diciembre. El mercado se adelanta a lo que se espera de esas reuniones, así que el euríbor puede seguir moviéndose antes de que el BCE decida nada.
El dato definitivo de septiembre no está cerrado todavía. El Banco de España lo publica en el BOE a principios de octubre, y es el valor oficial que usan los bancos en las revisiones.
Qué significa para tu cuota
Para ver el orden de magnitud: en un préstamo de 167.000 euros a 25 años con un diferencial de 0,75 puntos, si se revisa con la media provisional de septiembre en lugar del dato de hace un año, la cuota pasa de unos 785 euros a unos 879 euros al mes. Son más de 1.100 euros al año. Tu caso concreto depende de lo que te quede por pagar, del plazo pendiente y de tu diferencial.
Ten en cuenta que no todas las hipotecas variables se revisan igual:
- Revisión anual: tu nuevo tipo se compara con el que tenías hace doce meses. Con las cifras actuales, la subida es de alrededor de un punto.
- Revisión semestral: la comparación es con el dato de hace seis meses, no con el de hace un año. La subida puede ser menor, pero también te llegará antes la siguiente revisión.
- Mes de referencia: muchas escrituras no usan el euríbor del mes de la revisión, sino el de uno o dos meses antes. Solo tu contrato dice cuál se aplica. Si revisas en octubre o noviembre, es muy posible que te toque el dato de septiembre, pero compruébalo.
Cómo comprobar que el banco lo hace bien
Cuando recibas la comunicación de la revisión, no te quedes solo con la cuota nueva. Estos puntos se revisan en pocos minutos con la escritura delante:
- Índice y mes: comprueba que el banco aplica el índice que figura en tu escritura (euríbor a un año u otro) y el mes que dice el contrato, con el valor oficial publicado.
- Diferencial: es el que firmaste. Si tenías bonificaciones por nómina, seguros o tarjetas, mira si te las siguen aplicando. Un error frecuente es dejar de cumplir un requisito sin darse cuenta, por ejemplo un recibo domiciliado que se dio de baja, y perder la bonificación justo en la revisión.
- Redondeo: mira si el tipo resultante se redondea y en qué sentido. Si ves un redondeo al alza que no entiendes, pide que te lo expliquen por escrito.
- Capital pendiente y plazo: la nueva cuota se calcula sobre lo que te queda por devolver y los años que faltan. Si has hecho amortizaciones anticipadas, comprueba que están descontadas.
- Suelos: en las hipotecas sujetas a la ley de crédito inmobiliario, vigente desde junio de 2019, la ley prohíbe fijar un límite a la baja del tipo variable. Ahora que los tipos suben no se nota, pero conviene saber si tu contrato lo tiene por si los tipos vuelven a bajar.
Si no te cuadra la cifra, pide al banco el detalle del cálculo. Es más fácil corregir un error en el momento que reclamarlo años después.
Qué puedes hacer ahora
La revisión no se puede evitar, pero sí prepararla. Si la nueva cuota te aprieta, habla con tu banco antes de que empiecen los impagos, no después. Negociar con los recibos al día es mucho más sencillo. Si vas a buscar otra oferta, ten en cuenta que los bancos también han encarecido las hipotecas fijas en las últimas semanas, así que compara con números reales antes de firmar un cambio.
Conviene que consultes a un profesional si en la comunicación del banco aparecen conceptos que no están en tu escritura, si el índice aplicado no es el pactado, si hay una cláusula de redondeo o de límites que no entiendes, o si tu hipoteca usa un índice distinto del euríbor y no sabes cómo se revisa. También si has firmado una novación en los últimos años: a veces las condiciones que se aplican ya no son las de la escritura original, y hay que leer los dos documentos juntos.
